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martes, 13 de febrero de 2024

"Se equivocó la paloma": de poema a canción.

El poeta gaditano Rafael Alberti, miembro de la generación de 1927, la de Lorca, Cernuda, Guillén, Salinas, las Sin Sombrero..., escribió el poema “Se equivocó la paloma” en 1940. Podemos contar sus versos como las posiblemente más famosas  rimas de Alberti y unas de las más conocidas y recitadas de la poesía española contemporánea. La fama del poema se vio favorecida enormemente por la excelente musicalización que de él hizo el compositor argentino Carlos Guastavino en 1941, y, sobre todo, por la versión de 1969 de Joan Manuel Serrat.

El poema habla de una paloma que se equivoca continuamente en su percepción de la realidad, confundiendo incluso elementos opuestos como el norte y el sur, la noche y la mañana. Sabemos que Alberti compuso el poema en París, primera etapa de su exilio, adonde llegó al acabar la Guerra Civil (1936-1939) en compañía de su esposa, la escritora María Teresa León, y donde sólo permaneció hasta 1940, pues el gobierno de Pétain les retiró a ambos el permiso de trabajo (eran dos "peligrosos" comunistas republicanos españoles). 

Los versos forman parte de la sección tercera de Entre el clavel y la espada, un libro de combate compuesto entre 1929 y 1940, y publicado en Buenos Aires en 1941, en la editorial Losada, cuyo motivo central es la soledad, si bien los dieciocho poemas de la sección  tercera, titulada "Metamorfosis del clavel", se proyectan hacia la esperanza.

Sobre las circunstancias en que nació esta composición escribió el autor, en La arboleda perdida (1959):

"Cuando llegué a París mi estado espiritual era negro, desesperado [...], apoderándose de nosotros, los recién exiliados españoles, el túnel de la más tremenda incertidumbre. En Francia no había escrito aún ninguna poesía [...] pero una de aquellas noches, de las más solitarias, poseído de no sé que extraños impulsos, comencé a escribir una canción, cuyo comienzo era "Se equivocó la paloma. /Se equivocaba. /Por ir al norte fue al sur..." Cuando llegué al final me quedé sorprendido: "Ella se durmió en la orilla. /Tú en la cumbre de una rama." No comprendía yo cómo en aquel sumergido estado de angustia en que me hallaba me había podido salir una canción como aquélla. La leí, la releí, no hallándole ni el más remoto rastro del estado que me invadía. Era un misterio su aparición. Abriéndose vuelo entre los cielos y campos de muerte que arrastraba conmigo, aquella paloma había llegado hasta mis manos, traspasándola con aire de escritura a una hoja blanca de papel que tenía sobre la mesa."

Como vemos, el propio poeta se deja llevar por la musicalidad del verso, sin comprender del todo su sentido. Y es que el poema tiene un complejo significado simbólico y permite múltiples lecturas. ¿Habla de amor? ¿Es una alusión a la Segunda República que, equivocadamente, en lugar de la democracia, trajo la guerra civil y el triunfo fascista a España? ¿Es un poema autobiográfico sobre la desorientación del poeta y de los exiliados?

El juego poético es, a la vez, sencillo y rico, basado en las oposiciones "trigo" / "agua", "mar" / "cielo"... , en la reiteración de la idea principal: "se equivocó", "se equivocaba" y en el simbolismo de la paloma (que puede identificarse con la paz, la República, el propio poeta...). Es evidente que la acción se ubica en el pasado y que, desde el presente, el poeta rememora lo ocurrido, lo valora dándose cuenta de que todo ello, lo que fuera, fue un error, una equivocación. Es esta indeterminación al evocar un hecho que no se nombra la que permite la multiplicidad de lecturas del poema, su magia interpretativa.

Mi hipótesis de lectura es la lectura política: de ahí que el poema se publicara en la sección tercera de Entre el clavel y la espada, en la parte titulada "Metamorfosis del clavel", que se transformará obviamente en espada. Alberti se duele de que la República se haya quedado "en la orilla", y él -y los demás luchadores antifascistas- "en la cumbre de una rama" (es decir, discutiendo teorías e ideas sobre comunismo, marxismo, leninismo, trosquismo..., mientras el ejército de Franco conseguía la victoria definitiva). Para Alberti, es hora de trocar el verso en arma de combate, puesta siempre la esperanza en una derrota final del fascismo en años venideros. Todo un manifiesto político de altísima calidad poética.

En 1941, el compositor argentino Carlos Guastavino musicó el poema y lo integró en el ballet Suite Argentina. Desde entonces, tuvo gran éxito y la canción ha sido traducida a distintos idiomas e interpretada por numerosos cantantes: Serrat, Mercedes Sosa, Ana Belén, Teresa Berganza, José Carreras... También es muy frecuentemente interpretada por diferentes coros.

Se equivocó la paloma.

Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.

Creyó que el trigo era agua.

Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo;

que la noche la mañana.

Se equivocaba.

Que las estrellas eran rocío;

que la calor, la nevada.

Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;

que tu corazón su casa.

Se equivocaba.

Ella se durmió en la orilla.

Tú, en la cumbre de una rama.

Versión de Serrat

Versión de Mercedes Sosa

Versión de Ana Belén

Versión para coro

Más información:

martes, 11 de julio de 2023

"Aquellas pequeñas cosas", de Joan Manuel Serrat

 Joan Manuel Serrat canta una bonita y poética canción, incluida en su LP Mediterráneo, uno de los mejores del pop español: "Pequeñas cosas". Esta canción explica muy bien cómo esas cosas insignificantes que creíamos perdidas para siempre, algunos recuerdos, fotos, muñecas, etc., pueden hacernos llorar al recordarlas en nuestro corazón. Todo un poeta Joan Manuel.


Aquellas Pequeñas Cosas - Joan Manuel Serrat

Uno se cree

que los mató el tiempo y la ausencia,

pero su tren

vendió boleto de ida y vuelta.


Son aquellas pequeñas cosas

que nos dejó un tiempo de rosas,

en un rincón, en un papel

o en un cajón.


Como un ladrón

te acechan detrás de la puerta,

te tienen tan a su merced

como hojas muertas


que el viento arrastra allá o aquí,

que te sonríen tristes y

nos hacen que

lloremos cuando nadie nos ve.

jueves, 25 de marzo de 2021

"Irene"-Serrat



Irene, tiende sus trapos al sol
Prestando misterios a la siesta
De bragas comprometedoras
Y sábanas alcahuetas
Irene, tiende el alma en el balcón
Y el viento, indiscreto la explora
Resucitando formas
Gorditas y habladoras
Irene, columpiándose en los alambres
Irene, convidándome a conocerla
Emplazándome
No comprendo cómo puede usted
Pasar y no verla
Irene, tiende sus trapos al sol
Y algo en mí se aroma y despereza
Jugando a las adivinanzas
Y a los rompecabezas

A pesar de no ser el tipo de música que escucho habitualmente, "Irene", de Serrat, es una canción sonora y que posee una gran calidad musical. 
 
Habla sobre "Irene", una mujer que por lo que dice la letra no pasa desapercibida ("no comprendo cómo puede usted pasar y no verla")

No es una canción muy conocida pero la he escogido porque lleva mi nombre, Irene, y además al escucharla me ha parecido muy bonita y poética. 

"Lucía", de Joan Manuel Serrat

 


Letra de "Lucía"-Joan Manuel Serrat
Vuela esta canción
Para ti, Lucía
La más bella historia de amor
Que tuve y tendré
Es una carta de amor
Que se lleva el viento
Pintado en mi voz
A ninguna parte
A ningún buzón
No hay nada más bello
Que lo que nunca he tenido
Nada más amado
Que lo que perdí
Perdóname si
Hoy busco en la arena
Una luna llena
Que arañaba el mar
Si alguna vez fui un ave de paso
Lo olvidé pa' anidar en tus brazos
Si alguna vez fui bello y fui bueno
Fue enreda'o en tu cuello y tus senos
Si alguna vez fui sabio en amores
Lo aprendí de tus labios cantores
Si alguna vez amé
Si, algún día, después de amar, amé
Fue por tu amor, Lucía
Lucía
"Lucía" es una canción del artista Joan Manuel Serrat, lanzada en 1971. 

El tema de esta canción es el amor, un amor perdido. El autor escribe en primera persona y se dirige a "Lucía" de manera directa en un diálogo totalmente personal. 
Se trata pues de una confesión de amor en forma de canción que el cantante tiene la necesidad de mandar a Lucía. 


Podemos destacar las hipérboles que incluye la canción, tales como "la más bella historia de amor...", "no hay nada más bello que...", recalcando el amor puro entre la amada y el enamorado. 


El autor añora lo perdido, y por eso los recuerdos son otro de los hechos claves de esta canción.  Sólo recuerda lo bonito y aunque pase mucho tiempo no puede olvidarlo. 


En mi opinión, se trata de una canción muy dulce, que habla sobre algo que nos puede ocurrir a cualquiera.

He escogido esta canción, además de por lo mencionado anteriormente, porque va dirigida a una tal "Lucía" (mi nombre).

martes, 26 de marzo de 2019

"No vale entristecerse. La sombra que te lo ha dado; la sombra que se lo lleve"

A continuación, voy a hablaros de un poeta español muy especial para mí del cual seguro habéis oído hablar. Si es así, os invito a que sigáis leyendo y si no lo es, también.

El curso pasado, al igual que muchos de mis compañeros y compañeras, formé parte del proyecto del “Aula del tiempo” dirigido por Graciela de Torres Olson, en el que cada uno encarnaba el personaje que quería. En el segundo trimestre, debíamos elegir a uno que perteneciera al siglo XX, y con los ojos vendados, decidí emprender la aventura que me marcó y que perdura hasta día de hoy.
Yo fui Miguel Hernández y esta, es su historia.


Nació un 30 de octubre de 1910 en Orihuela, provincia de Alicante. Allí vivió junto a sus padres don Miguel y doña Concepción, y sus seis hermanos, del pastoreo de cabras. 

Se formó por sus propios medios yendo a bibliotecas y tertulias literarias donde tuvo la oportunidad de conocer a célebres como Pablo Neruda, Rafael Alberti o Vicente Aleixandre.

Viajó un par de veces a Madrid para darse a conocer, pero sólo la segunda le fue fructífera, pues se le reconoció su trabajo y esfuerzo de muchos años.

A su vuelta escribió su primer libro titulado “Perito en lunas”, uno de los más criticados negativamente que le costó la enemistad con Federico García Lorca.
Llevó a cabo también Misiones Pedagógicas cuyo objetivo era divulgar la cultura, el arte y la magia del saber allí donde faltaba.

En 1935 la muerte de su compañero y amigo Ramón Sijé, también escritor, supuso un duro golpe en su vida. Dicho suceso lo marcó hasta tal punto que lo llevó a escribir una elegía en su conmemoración y a dedicarle varias de sus obras. Un año después comenzó la guerra civil, en la que luchó desde el partido republicano, ideología que le condenó de por vida, pero a la que nunca falló.

En 1937 se casó por lo civil con Josefina Manresa, junto a la que tuvo dos hijos, Manuel Ramón que falleció con tan solo diez meses por desnutrición y Manuel Miguel.

En 1939 la guerra había terminado y esta etapa le sirvió a nuestro poeta como gran fuente de inspiración. Tras ella escribió “Viento del pueblo” y “El rayo que no cesa”. En 1940 le detuvieron definitivamente en el Reformatorio de Adultos de Alicante tras años perseguido por sus ideales de izquierdas.




Se le condenó a pena de muerte pero gracias a José María Cossío, académico y amigo, se le conmutó por una pena de 30 años de cárcel. Allí coincidió con Antonio Buero Vallejo, escritor también con renombre en aquella época. Tuvo varias oportunidades de salvarse, pero eso suponía renunciar a sus creencias, y eso era algo que el poeta nunca se planteó. Además de sufrir maltratos y vejaciones padeció de tuberculosis pulmonar aguda, lo que resultó ser la causa de su muerte en 1942.

Los temas principales de sus obras son el amor, la muerte, la guerra, el hambre, la miseria, el sufrimiento y el dolor. Muestra siempre su alma reivindicativa y sus ansias por cambiar el mundo en que ha nacido, pero la mayoría de sus poemas connotan una profunda tristeza, con sentimientos hondos. Miguel Hernández pese a todo creía en la dignidad del ser humano y destacaba por su integridad y lealtad a sus principios.



Aquí, adjunto algunas de mis poesías favoritas que no son, ni mucho menos, las más célebres (Elegía a Ramón Sijé o Nanas de la cebolla).

“Guerra”, a mi parecer es una composición preciosa que sintetiza el sentimiento de sufrimiento constante ante tal situación y describe el estilo de “poesía de guerra”, como así se denominó tiempo después de que salieran a la luz dichos escritos relatados en aquella etapa.

GUERRA
     
Todas las madres del mundo,
ocultan el vientre, tiemblan,
y quisieran retirarse,
a virginidades ciegas,
el origen solitario
y el pasado sin herencia.
Pálida, sobrecogida
la fecundidad se queda.
El mar tiene sed y tiene
sed de ser agua la tierra.
Alarga la llama el odio
y el amor cierra las puertas.
Voces como lanzas vibran,
voces como bayonetas.
Bocas como puños vienen,
puños como cascos llegan.
Pechos como muros roncos,
piernas como patas recias.
El corazón se revuelve,
se atorbellina, revienta.
Arroja contra los ojos
súbitas espumas negras.

La sangre enarbola el cuerpo,
precipita la cabeza
y busca un hueco, una herida
por donde lanzarse afuera.
La sangre recorre el mundo
enjaulada, insatisfecha.
Las flores se desvanecen
devoradas por la hierba.
Ansias de matar invaden
el fondo de la azucena.
Acoplarse con metales
todos los cuerpos anhelan:
desposarse, poseerse
de una terrible manera.

Desaparecer: el ansia
general, creciente, reina.
Un fantasma de estandartes,
una bandera quimérica,
un mito de patrias: una
grave ficción de fronteras.
Músicas exasperadas,
duras como botas, huellan
la faz de las esperanzas
y de las entrañas tiernas.
Crepita el alma, la ira.
El llanto relampaguea.
¿Para qué quiero la luz
si tropiezo con tinieblas?

Pasiones como clarines,
coplas, trompas que aconsejan
devorarse ser a ser,
destruirse, piedra a piedra.
Relinchos. Retumbos. Truenos.
Salivazos. Besos. Ruedas.
Espuelas. Espadas locas
abren una herida inmensa.

Después, el silencio, mudo
de algodón, blanco de vendas,
cárdeno de cirugía,
mutilado de tristeza.
El silencio. Y el laurel
en un rincón de osamentas.
Y un tambor enamorado,
como un vientre tenso, suena
detrás del innumerable
muerto que jamás se aleja.


SONETO

Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.

Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.

Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.

Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.



CANCIÓN ÚLTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.



LLAMO A LA JUVENTUD 

Sangre que no se desborda,
 juventud que no se atreve, 
ni es sangre, ni es juventud, 
ni relucen, ni florecen. 
Cuerpos que nacen vencidos, 
vencidos y grises mueren: 
vienen con la edad de un siglo, 
y son viejos cuando vienen.



VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN 

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta. 
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama, 
tendré apretados los dientes 
y decidida la barba. 
Cantando espero a la muerte, 
que hay ruiseñores que cantan 
encima de los fusiles 
y en medio de las batallas.



Al principio, Miguel Hernández no era un poeta muy conocido, mas poco a poco fue tomando importancia por su heroicididad ante las situaciones tan duras que le tocó vivir y la perfección con que las relató. Por ello, artistas como Joan Manuel Serrat hicieron sus propias versiones de los poemas en forma de canción y gracias a esto, mucha más gente empezó a leerlo y a interesarse por sus escritos. En concreto, este músico catalán grabó un disco completo con los versos más representativos del poeta levantino.


A continuación, "Menos tu vientre", un poema en el que este autor habla de la salvación que le supone el hecho de esperar un hijo. El vientre de su mujer es la única verdad y fuera de eso todo es incierto y oscuro.
Esta composición literaria con la voz de Serrat es una auténtica delicia y hace de un poema breve y conciso, algo elaborado y espectacular.

Miguel Hernández fue, es y será un ejemplo a seguir, tanto en el aspecto literario como en lo humano, ya que luchó hasta el final por lo que defendía con un lema claro: "No vale entristecerse. La sombra que te lo ha dado; la sombra que se lo lleve".




Menos tu vientre, 
todo es confuso. 
Menos tu vientre, 
todo es futuro 
fugaz, pasado 
baldío, turbio. 
Menos tu vientre, 
todo es oculto. 
Menos tu vientre, 
todo inseguro, 
todo postrero, 
polvo sin mundo. 
Menos tu vientre, 
todo es oscuro. 
Menos tu vientre 
claro y profundo.



FUENTES CONSULTADAS

sábado, 25 de noviembre de 2017

La emotiva sencillez de un calzado: Las desiertas abarcas.

Encontré hace mucho tiempo en la poesía una voz nueva que me permitía hablar sin hacer ruido, pero con garra. Y si eso me ocurrió fue porque, anteriormente, muchos habían sido los afortunados que habían encontrado en los versos su mejor forma de queja, voz y palabra, como es el caso de Miguel Hernández. Él, que incluyó en su poesía el amor y la justicia, que hizo de su vida verso. Al fin y al cabo la poesía es eso, ¿no? Hacer la vida verso, belleza, historia digna de ser contada. 

Bien es cierto que su vida no tuvo comienzos fáciles, pero tampoco esto fue eludido en su producción, y es lo que presento aquí: Las desiertas abarcas. Nos encontramos ante un poema publicado por primera vez el doce de enero de mil novecientos treinta y siete que, sin ser una de sus mejores composiciones, cuenta una historia en círculo, la tristeza repetida  cada año el 6 de enero, en el que su  humilde calzado cabrero amanecía igual a cómo lo había dejado la noche anterior, es decir, vacío, sin acompañamiento de regalos; unas abarcas rotas que contrastan con el calzado de la gente adinerada. Además, nos permite conocer a un hombre que siempre conoció el frío, la pobreza y la pena; un hombre que de manera solidaria anhelaba la felicidad universal.  

Las desiertas abarcas.

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
-
Y encontraba los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
-
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
-
Me vistió la pobreza,
me lamio el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.
-
Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
-
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
-
Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
-
Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.
-
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.
-
Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
-
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

jueves, 23 de noviembre de 2017

"Se equivocó la paloma", de Rafael Alberti

El poema de Alberti ha sido cantado por Serrat, Ana Belén, Mercedes Sosa... Se ha dicho que, metafóricamente, la paloma del poema es España que, queriendo llegar a una sociedad más justa, se vio abocada a sufrir la dictadura franquista. Todo un símbolo.



Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo,
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama).

Rafael Alberti, Entre el clavel y la espada (1940).

sábado, 14 de octubre de 2017

Serrat canta a Antonio Machado


Joan Manuel Serrat dedicó un LP a Antonio Machado, muy recomendable.

"Las moscas", de Antonio Machado

Ofrecemos aquí las versiones de Alberto Cortez y Joan Manuel Serrat del poema de Machado:




martes, 11 de agosto de 2015

"Para la libertad", un poema de Miguel Hernández, interpretado por Joan Manuel Serrat

Serrat puso música a Hernández, poeta del pueblo que también cantó, como Paul Éluard, a la libertad, como no podía ser menos. Esta es la versión del cantautor catalán, magnífica sin duda.




Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

domingo, 26 de octubre de 2014

Un poema de León Felipe cantado por Joan Manuel Serrat

León Felipe, poeta del exilio español, autor de Español del éxodo y del llanto, tiene un poema, "Vencidos", donde habla del Don Quijote derrotado en Barcelona que vuelve cabizbajo a su hogar. Pues bien, una versión magistral de ese poema es la canción de Joan Manuel Serrat "Vencidos", que forma parte de su disco Mediterráneo, uno de los mejores de todos los tiempos del pop español. He aquí la canción. Que la disfrutéis:


Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar,
y ahora ociosa y abollada
va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero
sin peto y sin espaldar.

Va cargado de amargura
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.

Va cargado de amargura
que allá quedó su ventura,
en la playa de Barcino
frente al mar.

Cuantas veces Don Quijote
por esa misma llanura,
en horas de desaliento
así te miro pasar.
Y cuantas veces te grito
"Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar,
Hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado,
que yo también,
voy cargado de amargura
y no puedo batallar."

Ponme a la grupa contigo
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar,
va cargado de amargura,
va vencido el caballero
de retorno a su lugar.

jueves, 28 de agosto de 2014

"Herido de amor", de Lorca

Ofrecemos aquí la famosa interpretación de "Herido de amor", de Lorca (1898-1936), realizada por Ana Belén. La música es de Joan Manuel Serrat.
Amor, amor
que está herido.
Herido de amor huido;
herido,
muerto de amor.
Decid a todos que ha sido
el ruiseñor.
Bisturí de cuatro filos,
garganta rota y olvido.
Cógeme la mano, amor,
que vengo muy mal herido,
herido de amor huido, 
¡herido! 
¡muerto de amor !
La letra recuerda a los poemas místicos de san Juan de la Cruz, pero aquí se trata de un amor humano, no divino. Y de un amor "oscuro", inconfensable, reprimido.

Lorca intercala este poema en su farsa Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, inspirada en la vieja historia del viejo casado con la bella, quien le es infiel con un amante joven. Perlimplín, viejo solterón que decide finalmente casarse, queda traspasado por la belleza de Belisa y dice estos versos preciosos de aliento místico sacroprofano (a lo Valle-Inclán, reconocido maestro de Lorca). La farsa es a la vez poética y grotesca, cuasi esperpéntica. Tiene un delicado equilibrio entre cultura literaria y comicidad de títeres, es una pantomima lírica, irónica a la vez que estética. Hay candor y lascivia, altura creativa y juego circense. En fin, una delicia.

    También utiliza algunos versos del poema en otra obra suya, La niña que riega la albahaca.


A continuación, la misma canción cantada por Joan Manuel Serrat:

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Con palabras sencillas, ¡cuánto se puede transmitir! Aquí os dejo mi poema., y la canción recitada por Juan Manuel Serrat que siempre hace emocionarme.



Todo pasa y todo queda
Pero lo nuestro es pasar,
Pasar haciendo caminos,
Caminos sobre la mar.
Nunca perseguí la gloria,
Ni dejar en la memoria
De los hombres mi canción;
Yo amo los mundos sutiles,
Ingrávidos y gentiles
Como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse de sol y grana,
Volar bajo el cielo azul,
Temblar súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
Y al volver la vista atrás
Se ve la senda que nunca
Se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar
Donde hoy los bosques se visten de espinos
Se oyó la voz de un poeta gritar
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar...
Golpe a golpe,
verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse, le vieron llorar.
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar...
Golpe a golpe,
verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar
Cuando el poeta es un peregrino,
Cuando de nada nos sirve rezar.
Caminante no hay camino,
se hace camino al andar.
Golpe a golpe,
verso a verso.

lunes, 25 de octubre de 2010

Homenaje a Miguel Hernández

Hola, Avempacianos.
El viernes, 29 de octubre, en el IES Avempace, vamos a hacer un homenaje a uno de nuestros más grandes poetas, Miguel Hernández.

Para que vayáis haciendo boca, aquí tenéis algún aperitivo. Pasad y tomad un poema.