Miguel Hernández, poeta español, republicano, muerto en plena juventud, en las cárceles franquistas, es autor de algunos de los poemas más memorables de la lírica española. Uno de ellos es la celebérrima "Elegía a Ramón Sijé", que aquí interpreta el genio del flamenco y adelantado de la fusión, el maestro Enrique Morente, un gran estudioso de nuestras raíces hispano-árabes y un artista reconocido y querido, tristemente ya fallecido.
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera;
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y en tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
TAREAS PARA EL ALUMNADO
1. Cuenta brevemente la biografía de Miguel Hernández.
2. Resume en pocas líneas la vida de Enrique Morente.
3. Indaga quién fue Ramón Sijé, su relación con Miguel Hernández, por qué le dedica su elegía.
4. Explica qué es una elegía, indaga qué elegías importantes se han escrito a lo largo de la historia de la literatura española, hispánica y universal.
5. Lejía, elegía, herejía... La paronomasia es una figura literaria que se basa en el parecido de las palabras, con el que juega con intenciones lúdicas, sentimentales, enfáticas... Crea un juego paronomástico con las tres palabras citadas.
6. La "Elegía a Ramón Sijé" está escrita en versos endecasílabos, en tercetos encadenados de rima consonante alterna. Compruébalo midiendo las tres primeras estrofas.
7. La última estrofa es la única diferente, pues añade un verso más (cuarteto), manteniendo la rima alterna que caracteriza a todo el poema. Explica por qué el autor hace esto.
8. Miguel Hernández, poeta popular y amado por todos, ha tenido mucha suerte con las musicalizaciones de sus poemas. Busca ejemplos de cantantes y músicos que se hayan acercado a la poesía de Miguel Hernández (aparte del gran Enrique Morente).
A continuación, voy a hablaros de un poeta español muy especial para mí del cual seguro habéis oído hablar. Si es así, os invito a que sigáis leyendo y si no lo es, también.
El curso pasado, al igual que muchos de mis compañeros y compañeras, formé parte del proyecto del “Aula del tiempo” dirigido por Graciela de Torres Olson, en el que cada uno encarnaba el personaje que quería. En el segundo trimestre, debíamos elegir a uno que perteneciera al siglo XX, y con los ojos vendados, decidí emprender la aventura que me marcó y que perdura hasta día de hoy.
Yo fui Miguel Hernández y esta, es su historia.
Nació un 30 de octubre de 1910 en Orihuela, provincia de Alicante. Allí vivió junto a sus padres don Miguel y doña Concepción, y sus seis hermanos, del pastoreo de cabras.
Se formó por sus propios medios yendo a bibliotecas y tertulias literarias donde tuvo la oportunidad de conocer a célebres como Pablo Neruda, Rafael Alberti o Vicente Aleixandre.
Viajó un par de veces a Madrid para darse a conocer, pero sólo la segunda le fue fructífera, pues se le reconoció su trabajo y esfuerzo de muchos años.
A su vuelta escribió su primer libro titulado “Perito en lunas”, uno de los más criticados negativamente que le costó la enemistad con Federico García Lorca.
Llevó a cabo también Misiones Pedagógicas cuyo objetivo era divulgar la cultura, el arte y la magia del saber allí donde faltaba.
En 1935 la muerte de su compañero y amigo Ramón Sijé, también escritor, supuso un duro golpe en su vida. Dicho suceso lo marcó hasta tal punto que lo llevó a escribir una elegía en su conmemoración y a dedicarle varias de sus obras. Un año después comenzó la guerra civil, en la que luchó desde el partido republicano, ideología que le condenó de por vida, pero a la que nunca falló.
En 1937 se casó por lo civil con Josefina Manresa, junto a la que tuvo dos hijos, Manuel Ramón que falleció con tan solo diez meses por desnutrición y Manuel Miguel.
En 1939 la guerra había terminado y esta etapa le sirvió a nuestro poeta como gran fuente de inspiración. Tras ella escribió “Viento del pueblo” y “El rayo que no cesa”. En 1940 le detuvieron definitivamente en el Reformatorio de Adultos de Alicante tras años perseguido por sus ideales de izquierdas.
Se le condenó a pena de muerte pero gracias a José María Cossío, académico y amigo, se le conmutó por una pena de 30 años de cárcel. Allí coincidió con Antonio Buero Vallejo, escritor también con renombre en aquella época. Tuvo varias oportunidades de salvarse, pero eso suponía renunciar a sus creencias, y eso era algo que el poeta nunca se planteó. Además de sufrir maltratos y vejaciones padeció de tuberculosis pulmonar aguda, lo que resultó ser la causa de su muerte en 1942.
Los temas principales de sus obras son el amor, la muerte, la guerra, el hambre, la miseria, el sufrimiento y el dolor. Muestra siempre su alma reivindicativa y sus ansias por cambiar el mundo en que ha nacido, pero la mayoría de sus poemas connotan una profunda tristeza, con sentimientos hondos. Miguel Hernández pese a todo creía en la dignidad del ser humano y destacaba por su integridad y lealtad a sus principios.
Aquí, adjunto algunas de mis poesías favoritas que no son, ni mucho menos, las más célebres (Elegía a Ramón Sijé o Nanas de la cebolla).
“Guerra”, a mi parecer es una composición preciosa que sintetiza el sentimiento de sufrimiento constante ante tal situación y describe el estilo de “poesía de guerra”, como así se denominó tiempo después de que salieran a la luz dichos escritos relatados en aquella etapa.
GUERRA
Todas las madres del mundo,
ocultan el vientre, tiemblan,
y quisieran retirarse,
a virginidades ciegas,
el origen solitario
y el pasado sin herencia.
Pálida, sobrecogida
la fecundidad se queda.
El mar tiene sed y tiene
sed de ser agua la tierra.
Alarga la llama el odio
y el amor cierra las puertas.
Voces como lanzas vibran,
voces como bayonetas.
Bocas como puños vienen,
puños como cascos llegan.
Pechos como muros roncos,
piernas como patas recias.
El corazón se revuelve,
se atorbellina, revienta.
Arroja contra los ojos
súbitas espumas negras.
La sangre enarbola el cuerpo,
precipita la cabeza
y busca un hueco, una herida
por donde lanzarse afuera.
La sangre recorre el mundo
enjaulada, insatisfecha.
Las flores se desvanecen
devoradas por la hierba.
Ansias de matar invaden
el fondo de la azucena.
Acoplarse con metales
todos los cuerpos anhelan:
desposarse, poseerse
de una terrible manera.
Desaparecer: el ansia
general, creciente, reina.
Un fantasma de estandartes,
una bandera quimérica,
un mito de patrias: una
grave ficción de fronteras.
Músicas exasperadas,
duras como botas, huellan
la faz de las esperanzas
y de las entrañas tiernas.
Crepita el alma, la ira.
El llanto relampaguea.
¿Para qué quiero la luz
si tropiezo con tinieblas?
Pasiones como clarines,
coplas, trompas que aconsejan
devorarse ser a ser,
destruirse, piedra a piedra.
Relinchos. Retumbos. Truenos.
Salivazos. Besos. Ruedas.
Espuelas. Espadas locas
abren una herida inmensa.
Después, el silencio, mudo
de algodón, blanco de vendas,
cárdeno de cirugía,
mutilado de tristeza.
El silencio. Y el laurel
en un rincón de osamentas.
Y un tambor enamorado,
como un vientre tenso, suena
detrás del innumerable
muerto que jamás se aleja.
SONETO
Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.
Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.
CANCIÓN ÚLTIMA
Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.
LLAMO A LA JUVENTUD
Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve,
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen, ni florecen.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.
VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
Al principio, Miguel Hernández no era un poeta muy conocido, mas poco a poco fue tomando importancia por su heroicididad ante las situaciones tan duras que le tocó vivir y la perfección con que las relató. Por ello, artistas como Joan Manuel Serrat hicieron sus propias versiones de los poemas en forma de canción y gracias a esto, mucha más gente empezó a leerlo y a interesarse por sus escritos. En concreto, este músico catalán grabó un disco completo con los versos más representativos del poeta levantino.
A continuación, "Menos tu vientre", un poema en el que este autor habla de la salvación que le supone el hecho de esperar un hijo. El vientre de su mujer es la única verdad y fuera de eso todo es incierto y oscuro.
Esta composición literaria con la voz de Serrat es una auténtica delicia y hace de un poema breve y conciso, algo elaborado y espectacular.
Miguel Hernández fue, es y será un ejemplo a seguir, tanto en el aspecto literario como en lo humano, ya que luchó hasta el final por lo que defendía con un lema claro: "No vale entristecerse. La sombra que te lo ha dado; la sombra que se lo lleve".
El primero de los poemas es de su etapa más gongorina: "Serpiente", poesía muy elaborada con claras alusiones sexuales, fálicas, en los versos.
El segundo es poesía social: "Vientos del pueblo me llevan".
El tercero fue compuesto en la cárcel: Cancionero y romancero de ausencias, inspirado en la lírica popular. En él va a reflejar su dolorosa situación de prisionero, la muerte de su primer hijo, el amor a su nuevo hijo recién nacido o las duras circunstancias que sufre su mujer en la posguerra. El recuerdo de su primer hijo muerto a los pocos días de nacer es el punto de partida del poema. Esta circunstancia le lleva a reflexionar acerca de lo efímero, pero junto a esta idea, aparece la de la constante renovación.
Serpiente En tu angosto silbido está tu quid, y, cohete, te elevas o te abates; de la arena, del sol con más quilates, lógica consecuencia de la vid. Por mi dicha, a mi madre, con tu ardid, en humanos hiciste entrar combates. Dame, aunque se horroricen los gitanos, veneno activo el más, de los manzanos. Miguel Hernández, Perito en lunas.
Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta. Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa. No soy un de pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embargan yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Nunca medraron los bueyes en los páramos de España. Miguel Hernández, Viento del pueblo.
El sol, la rosa y el niño flores de un día nacieron. Los de cada día son soles, flores, niños nuevos. Mañana no seré yo: otro será el verdadero. Y no seré más allá de quien quiera su recuerdo. Flor de un día es lo más grande al pie de lo más pequeño. Flor de la luz el relámpago, y flor del instante el tiempo. Entre las flores te fuiste. Entre las flores me quedo. Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias.
Los cambios sociales siempre han estado estrechamente ligados a la música.
Durante los años 70, la reivindicación de las libertades y los cantos de autor
y de izquierda iban de la mano. Eso es algo de lo que se bebe actualmente. Sin
ir más lejos, las marchas de la dignidad culminaron con la interpretación del históricoCanto a la libertad,de Labordeta por parte de la
Solfónica.
La Transición se podía cantar. Ya fuesen temas que más tarde sonarían en
las primeras campañas electorales tras la dictadura, como poemas de Miguel
Hernández. Letras que en muchas ocasiones tuvieron que esperar para ver la luz,
pero que no caducan y se siguen utilizando como himnos. El siguiente heptálogo
pretende dedicar un espacio de protesta añeja sin menospreciar todas las que fueron
y todas las que faltan.
"Canto a la libertad"
Esta canción de
José Antonio Labordeta ha ganado simpatizantes a través de las generaciones y
ha sido adoptada por muchas de nuestras históricas causas perdidas. Sin duda,
oficial o no, los aragoneses la han acogido como himno para su Comunidad
Autónoma. Es una realidad que va más allá de las ideologías o de los
sentimientos circunscritos. Es un ritmo esperanzador que nos ha acompañado
desde los años 70 hasta incluso, apurando, el sábado pasado.
La última interpretación multitudinaria
del Canto a la
Libertad por la Solfónica se
entremezcló con los petardazos de las bolas contra los manifestantes y las
sirenas de policía y ambulancias. Como decía Olga Rodríguez, "El contraste de la música, la gente huyendo y el sonido de los
disparos fue una estremecedora metáfora".
"Al vent"
Si la anterior es
el reclamo de Aragón, esta canción de Raimon representó el reclamo de Valencia
frente al franquismo. El germen de Al vent se puede situar a
principios de los sesenta, cuando se celebró el quinto centenario de la muerte
de Ausiàs March, uno de los adalides de la poesía en valenciano.
Sin meditarlo previamente, lo que comenzó
siendo un homenaje que bebía también de Sartre y Camus y que centraba su queja
en el maltrato de las lenguas en las universidades, se convirtió en todo un
himno contra la dictadura. Su artífice atribuye el éxito al olfato instintivo e
insubordinado de la adolescencia. Un fruto visceral que ha madurado
a fuerza de revoluciones.
"Libertad sin ira"
Como casi todas,
el canto despreocupado de Jarcha se identificó de la noche a la mañana con el
tránsito hacia la democracia. Pocas de las canciones de la lista se pueden
relacionar con la ideología o antecedentes de Adolfo Suárez, pero esta es la elegida
para poner acordes a sus panegíricos.
Libertad sin irasurgió paralelamente a la apertura de Diario 16,
pero la letra estuvo inicialmente censurada. Los hippiesnacionales,
con barbas y pelos largos, pantalones de campana y guitarra en mano
personificaban aquel sentimiento revitalizante que se vendía en las
pancartas.
"Al alba"
Al albaestaba escrita para ser cantada en las
manifestaciones. Aute dijo que la escribió con urgencia justo después de los
fusilamientos de 1975, su valor reivindicativo era fundamental y el tiempo
corría en su contra. Pese a ser uno de los cantautores más influyentes de
nuestra historia, sus composiciones no las popularizó su guitarra.
Massiel lanzó lanzó a la fama Rosas
en el mary Aleluya nº 1.Y Rosa León -con un toque
comprometido y reivindicador tras el franquismo- interpretó la famosa versión
de esta. Fue un acierto porque que su implicación en la política le
daba el valor trascendental que la letra requería: militaba en el PCE, un hecho
muy significativo en aquella primera democracia.
"Para la libertad"
Serrat representa
la censura y la lucha por las libertades. Ese etéreo concepto inspiró muchas de
sus composiciones por las que fue vetado en radio y televisión y obligado a
exiliarse a México. Tras querar llevar el catalán -la lengua prohibida del régimen- a
Eurovisión, el cantautor se convirtió en todo un mito para los soñadores de
Cataluña. Este poema de Miguel Hernández se suma a otras como Tres heridas, Penélopey Hoy
puede ser un gran día, que se convirtieron en himnos
optimistas, compartidos y que alentaban la lucha, al igual que lo hizo el
barcelonés.
"España, camisa blanca de mi esperanza"
España, camisa
blanca de mi esperanza/ a veces madre y siempre madrastra / navaja,
barro, clavel, espada.
Ana Belén y su marido Victor Manuel compaginaban su oficio en los escenarios
con la militancia en el partido comunista. Uno era el reflejo de lo otro y este
poema de Blas de Otero es un himno para los nostálgicos. Un tema para aquellos
que tuvieron en las manos, para que posteriormente les arrebataran, los años de
-casi- luz política.
"Habla, pueblo, habla"
Vino tinto fue
un grupo de estudiantes murcianos cuya trayectoria se asemejó bastante a la de
Jarcha. Simplemente el final de estos fue bastante infeliz en comparación. De
ellos se recuerda la canción Habla, pueblo, habla, que se hizo muy
popular en diciembre de 1976 al ser empleada por el gobierno para apoyar la
participación en el referéndum de la Ley para la Reforma Política. Su tono
folk no trascendió mucho más allá, pero algunos melancólicos también recordarán Volver en vino, El
viejo, Duerme negrito oViejo capitán.
Encontré hace mucho tiempo en la poesía una voz nueva que me permitía hablar sin hacer ruido, pero con garra. Y si eso me ocurrió fue porque, anteriormente, muchos habían sido los afortunados que habían encontrado en los versos su mejor forma de queja, voz y palabra, como es el caso de Miguel Hernández. Él, que incluyó en su poesía el amor y la justicia, que hizo de su vida verso. Al fin y al cabo la poesía es eso, ¿no? Hacer la vida verso, belleza, historia digna de ser contada.
Bien es cierto que su vida no tuvo comienzos fáciles, pero tampoco esto fue eludido en su producción, y es lo que presento aquí: Las desiertas abarcas. Nos encontramos ante un poema publicado por primera vez el doce de enero de mil novecientos treinta y siete que, sin ser una de sus mejores composiciones, cuenta una historia en círculo, la tristeza repetida cada año el 6 de enero, en el que su humilde calzado cabrero amanecía igual a cómo lo había dejado la noche anterior, es decir, vacío, sin acompañamiento de regalos; unas abarcas rotas que contrastan con el calzado de la gente adinerada. Además, nos permite conocer a un hombre que siempre conoció el frío, la pobreza y la pena; un hombre que de manera solidaria anhelaba la felicidad universal.
El cantautor chileno Víctor Jara, asesinado impunemente por la dictadura de Augusto Pinochet, canta en esta canción el poema de Miguel Hernández "El niño yuntero":
Carne de yugo ha nacido
más humillado que bello
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.
Empieza a vivir y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.
Contar sus años no sabe
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.
Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de ecima.
Contar sus años no sabe
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.
Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena
de donde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena.
Qué salga del corazon
de los hombres jornaleros
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.
Tema de Mari Pau Domínguez y Gabriel Sopeña, interpretado por Ana Belén en el disco Universo en ciernes (1996). El poema tiene evidentes influencias del "Niño yuntero", de Miguel Hernández. Poesía social.
Niña pobre y breve
(Lo voy gestando)
una cosita me llama
dicen que el día de mañana
se va llegando, se va llegando
frío seco y sin palabras.
(Lo voy gestando)
para la nada he nacido
en la nada estoy viviendo
y cuando deje este mundo
la nada se quedará.
Vendrán otros detrás
vendrán a buscar la nada
(vendrán otros detrás)
a la nada se ofrecerán…
(Y aquí los hijos del mundo, paridos de la granada)
hija del hambre, hija del ningún padre
(y aquí los hijos del mundo, paridos de la granada)
sin nombre viniste al mundo, menos nombre has de llevarte
(y aquí los hijos del mundo, paridos de la granada)
Serrat puso música a Hernández, poeta del pueblo que también cantó, como Paul Éluard, a la libertad, como no podía ser menos. Esta es la versión del cantautor catalán, magnífica sin duda.
Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos de los que han revolcado su estatua por el lodo. Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida.
Miguel Hernández nació el 30 de octubre en Orihuela, pertenece a la generación del 36 aunque estuvo más próximo a los poetas de la generación del 27. Estudio en Orihuela y mas tarde se trasladó a Madrid después de un primer viaje fallido. En este viaje conoce a muchos miembros de la generación del 27. Tras el estallido de la guerra se alistó en el bando republicano. Con la victoria de Franco es encarcelado y muere en una prisión de Alicante, el 28 de marzo de 1942. Durante su encarcelamiento escribió las famosas nanas de la cebolla.
Todas las casas son ojos
Todas las casas son ojos
que resplandecen y acechan.
Todas las casas son bocas
que escupen, muerden y besan.
Todas las casas son brazos
que se empujan y se estrechan.
De todas las casas salen
soplos de sombra y de selva.
En todas hay un clamor
de sangre insatisfecha.
Y a un grito todas las casas
se asaltan y se despueblan.
Y a un grito todas se aplacan,
y se fecundan, y se esperan.
He escogido este poema porque en él el poeta habla de las cosas tan distintas que pueden suceder en una casa, pero yo creo que se refiere más a las personas que habitan las casa, ya que habla de la capacidad del ser humano de amar y rechazar. Creo que este poema es una conclusión que hace el poeta tras la Guerra Civil en la que descubre “el lado oscuro” del humano.
El poeta trata el tema del amor de una forma trágica y dolorosa.
He elegido este poema porque el amor suele tratarse como algo bello, pero esta belleza muchas veces trae dolor, aunque ese dolor en ocasiones merece la pena sufrirlo y esto es lo que pretende reflejar el poeta.
El viernes, 29 de octubre de 2010, el IES Avempace celebró el centenario del nacimiento de uno de los más grandes poetas de la literatura española: el poeta del pueblo Miguel Hernández, favorito de los trabajadores, amado por los cantantautores y poetas, nimbado por las Musas y perseguido por el fascismo. Desde Letr@herida, nuestro más profundo homenaje para Miguel, nuestro Miguel, compañero del alma, compañero.