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martes, 18 de febrero de 2020

Beaumarchais, Rossini y el barbero de Sevilla

Beaumarchais es un autor francés del siglo XVIII, admirador de Voltaire, que compuso una famosa obra de teatro, El barbero de Sevilla, que luego inspiró la ópera de Rossini Il barbiere di Siviglia.

A su vez, en España, Asenjo Barbieri se inspiró en esa ópera para su zarzuela El barberillo de Lavapiés, cuyo libreto es de Luis Mariano de Larra, hijo del famoso periodista Mariano José de Larra.

Por su parte, Beaumarchais escribió una continuación de su primera obra de teatro, titulada Las bodas de Fígaro, la cual inspiró a Mozart su conocidísima ópera.

Aquí tenéis la ópera completa con subtítulos en español: El barbero de Sevilla.



También tenéis un episodio del programa This is opera, de ese magnífico divulgador musical que es Ramón Gener, dedicado a la ópera bufa de Rossini.




lunes, 1 de abril de 2019

"Don Giovanni" (1787), de Mozart

Wolfgang Amadeus Mozart fue uno de los compositores más importantes de la historia de la música. Niño prodigio, muy pronto empezó a componer.

Aquí traemos una de sus óperas más importantes, Don Giovanni, inspirada en El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, del siglo XVII, si bien en España la obra más popular que conocemos con el mito del seductor de mujeres es el Don Juan Tenorio, de José Zorrilla (siglo XIX, Romanticismo).

Mozart no solo se basó en los libros, también se inspiró en un modelo natural, pues conoció en Praga al seductor veneciano Giacomo Casanova, un aventurero mujeriego e intrépido que llegó incluso a escaparse de las mazmorras del palacio ducal de Venecia. Casanova es más un seductor que un matador, pero nuestro Don Juan tiene algo de diabólico o satánico, es capaz de retar a los mismísimos difuntos, lo que lo ha convertido en mito universal.

En el Don Giovvani de Mozart, el conquistador ha intentado seducir a doña Anna y ha matado a su padre el Comendador. Se escapa con su criado Leoporello, se encuentra con doña Elvira a la que había prometido matrimonio, pero había abandonado. Huye en cuanto la ve y Leoporello le recuerda que no ha sido la única. Le enseña un cuaderno donde lleva la cuenta de todas las conquistas donjuanescas: campesinas, princesas, guapas, feas, altas, bajas, rubias, morenas...

Don Giovanni vuelve a intentarlo ahora con Zerlina, que está a punto de casarse, la seduce con sus palabras y su apostura. Pero aparece doña Elvira y "salva" a Zerlina. Todos los personajes se conjuran contra el opresor.

Una noche, ante la tumba del Comendador, lo invita a cenar a casa. Leoporello tiene miedo del fantasma, pero don Giovanni insiste en su invitación. Y el fantasma acude, claro. E invita a don Giovanni a cenar con él... en el otro mundo. Le da la mano y ya no lo suelta. Le pide que se arrepienta, pero él se niega: "-¡Arrepiénte!", "-¡No!" Y se lo lleva al otro mundo. Todos acaban bailando y cantando por el castigo del pecador. Por algo el libreto se titula en italiano Il dissoluto punito, ossia il Don Giovanni. Y por algo también se ha considerado la obra como un  dramma giocoso, un drama alegre.

Con La flauta mágica y Las bodas de Fígaro, son las óperas de Mozart más representadas.


Dejamos aquí el texto del aria más conocida: "Madamina, il catalogo è questo", que canta el criado Leoporello (barítono).
ItalianoTraducción
Madamina, il catalogo è questo
Delle belle che amò il padron mio;
un catalogo egli è che ho fatt'io;
Osservate, leggete con me.

In Italia seicento e quaranta;
In Alemagna
nota 1​ duecento e trentuna;
Cento in Francia, in Turchia novantuna;
Ma in Ispagna son già mille e tre.

V'han fra queste contadine,
Cameriere, cittadine,
V'han contesse, baronesse,
Marchesane, principesse.
E v'han donne d'ogni grado,
D'ogni forma, d'ogni età.

Nella bionda egli ha l'usanza
Di lodar la gentilezza,
Nella bruna la costanza,
Nella bianca la dolcezza.

Vuol d'inverno la grassotta,
Vuol d'estate la magrotta;
È la grande maestosa,
La piccina è ognor vezzosa.

Delle vecchie fa conquista
Pel piacer di porle in lista;
Sua passion predominante
È la giovin principiante.

Non si picca – se sia ricca,
Se sia brutta, se sia bella;
Purché porti la gonnella,
Voi sapete quel che fa.
Señorita, el catálogo es este
de las bellas [mujeres] que amó mi patrón;
un catálogo que yo mismo hice;
observad, leed conmigo.

En Italia, seiscientas cuarenta;
En Alemania, doscientas treinta y una;
Cien en Francia; en Turquía, noventa y una;
Pero en España son ya mil tres.

Entre éstas hay campesinas,
camareras, ciudadanas,
condesas, baronesas,
marquesas, princesas,
y hay mujeres de toda condición,
de toda forma, de toda edad.

De las rubias, él tiene costumbre
de halagar la gentileza;
de las morenas, la constancia;
de las pálidas, la dulzura.

Quiere para el invierno a la gordita,
quiere para el verano a la flaquita;
es la corpulenta majestuosa.
la pequeña es más graciosa.

A las viejas las conquista
por el placer de ponerlas en la lista;
su pasión predominante
es la joven principiante.

No le importa que sea rica,
que sea fea, que sea bella;
mientras lleve la faldita,
vos sabéis lo que hará.



Es también muy conocida "Là ci darem la mano", que cantan Zerlina y don Giovanni.


Allí nos daremos una mano,
Là ci darem la mano,

Ahí dirás que sí.
Là mi dirai di sì.

Verás, no está lejos;
Vedi, non è lontano;

Vamos, mi amor, de aquí.
Partiam, ben mio, da qui.
(Lo haría y no lo haría,
(Vorrei e non vorrei,

Mi corazón tiembla un poco.
Mi trema un poco il cor.

Feliz, es verdad, lo sería,
Felice, è ver, sarei,

Pero todavía puede burlarse de mí.)
Ma può burlarmi ancor.)
¡Ven, mi bella amada!
Vieni, mio bel diletto!

(Masetto se compadece de mí.)
(Mi fa pietà Masetto.)

Cambiaré tu destino.
Io cangierò tua sorte.

Rápido... ya no soy fuerte.
Presto... non son più forte.

¡Vamos!
Andiam!

¡Vamos!
Andiam!
Vamos, vamos, mi bien.
Andiam, andiam, mio bene.

Para refrescar los dolores
A ristorar le pene

De un amor inocente.
D'un innocente amor.


miércoles, 23 de febrero de 2011

Una de barberos: "El barbero de Sevilla"

El barbero es una figura con gran predicamento en la literatura. Quizá sea por aquello que decía un rey de que confiaba más en su barbero que en sus ministros, pues ponía cada día el real cuello en sus manos. Lo cierto es que tenemos barberos diabólicos, como Sweeney Todd, el barbero diabólico de Fleet Street, en el Londres victoriano (siglo XIX) y barberos risueños, como Fígaro, el barbero de Sevilla, y nuestro zarzuelero barberillo de Lavapiés. Es la cuestión que estos barberos, villanos o liantes, son siempre inteligentes, para ayudar a su señor o para matar a sus enemigos. ¿Será porque el afeitado exige precisión?

Hoy vamos a hablar del barbero más famoso del mundo de la ópera. Rossini, de quien ya hablamos en otras entradas de este blog, es el autor de una de las más improtantes óperas cómicas o bufas del repertorio: Il barbiere di Siviglia, El barbero de Sevilla en español. Con libreto inspirado en la célebre comedia del francés Beaumarchais. Este autor literario fue martillo de nobles, pues a la aristocracia no le gustaba ver en escena cómo el más listo de todos era un siervo, capaz de burlarse de condes, duques y demás ralea, y de salirse finalmente con la suya urdiendo tretas de ingenio sin igual. En fin, Beaumarchais, adorado por el pueblo, anunciaba un cambio en marcha, la caída del Antiguo Régimen y la democratización de la vida social. Beaumarchais, hijo de un relojero, hombre de extraordinario talento, se hizo rico en los negocios, editó las obras completas de Voltaire, triunfó en el teatro... Tras El barbero de Sevilla, escribió una continuación también de gran éxito, Las bodas de Fígaro, que Mozart utilizó para su gran ópera.

Pues bien, a partir de este texto gracioso y subversivo, subtitulado La inútil precaución, heredero de la comicidad del gran Molière, Rossini compuso su ópera, en la que, en efecto, se ve cómo ante el avance imparable del amor -con la alianza imprescindible del ingenio- toda precaución es realmente vana. El argumento es más o menos el que sigue:

El conde Almaviva, que se hace pasar por Lindoro, canta bajo el balcón del doctor Bartolo su serenata dirigida a la bella Rosina, ahijada del médico y tutoranda suya. El alegre barbero Fígaro decide ayudar al conde en su conquista. Pero Bartolo comenta con don Basilio, que es el profesor de música de la joven, que sospecha que Almaviva quiere seducir a su protegida y que, para evitarlo, él mismo se va a casar con ella. Una idea horrible: ¡aquel vejestorio casado con la bella! Las tretas de Fígaro, sus enredos interminables, conducen la obra hasta su happy end: el conde y Rosina se casan y el burlado Bartolo se une a la fiesta final.
En fin, un argumento que no hace sangre, pero sí produce risas y permite pasar un buen rato al aficionado. Una ópera bellísima llena de arias, cavatinas, duetos, quintetos... extraordinarios. Las arias más conocidas son: "Largo al factotum della città", cantada por Fígaro, y "Una voce poco fa", interpretada por Rosina.

Pero calle el presentador y ábrase el telón.


ROSINA
ROSINA

Una voz hace un rato
Una voce poco fa
Aquí en mi corazón sonó,
Qui nel cor mi risuonò,
Mi corazón herido ya está
Il mio cor ferito è già,
Y Lindor era esa la herida.
E Lindor fu che il piagò.
Sí mi amor será
Si, Lindoro mio sarà,
Lo juré, lo ganaré.
Lo giurai, la vincerò.
El tutor se negará
Il tutor ricuserà,
Lo ingeniaré.
Io l'ingegno aguzzerò.
Eventualmente se pegará
Alla fin s'accheterà
Y feliz me quedaré ...
E contenta io resterò...
Sí, el mío será mío;
Si, Lindoro mio sarà;
Lo juré, él lo ganará.
Lo giurai, la vincerà.
Soy dócil
Io sono docile,
Soy respetuosa
Son rispettosa,
Soy obediente
Sono ubbediente,
Dulce, amoroso;
Dolce, amorosa;
Me dejo apoyar
Mi lascio reggere,
Déjame guiarte.
Mi fo guidar.
Pero si me tocan
Ma se mi toccano
¿Dónde está mi debilidad?
Dov'è il mio debole,
Seré una víbora
Sarò una vipera
Y cien trampas
E cento trappole
Antes de rendirse
Prima di cedere
Voy a jugar
Farò giocar.



FÍGARO
La ran la lera, la ran la la.
La ran la lera, la ran la la.
Largo al factotum
della città,
largo!
La ran la, la ran la,
la ran la, la!
Presto a bottega
che l'alba è già, presto!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
Ah, che bel vivere,
che bel piacere,
per un barbiere di qualità,
di qualità!
Ah, bravo, Figaro,
bravo, bravissimo; bravo!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
fortunatissimo per verità!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
Pronto a far tutto,
la notte, il giorno
sempre d'intorno in giro sta.
Miglior cuccagna per un barbiere,
vita più nobile, no, non si dà.
La, la ran la,
la ran la, la ran la.
Rasori e pettini,
lancette e forbici,
al mio comando tutto qui sta.
V'è la risorsa poi del mestiere
colla donnetta, col cavaliere.
Ah, che bel vivere,
che bel piacere
che bel piacere
per un barbiere di qualità,
di qualità
Tutti mi chiedono,
tutti mi vogliono,
donne, ragazzi,
vecchi, fanciulle.
Qua la parrucca...
Presto la barba...
Qua la sanguigna,
presto il biglietto!
Figaro, Figaro, Figaro, Figaro!
Ahimè!, ahimè! Che furia!
Ahimè!
Che folla!
Uno alla volta, per carità!
Figaro! Son qua
Ehi Figaro! Son qua.
Figaro qua, Figaro là,
Figaro qua, Figaro là,
Figaro su, Figaro giù,
Figaro su, Figaro giù!
Pronto prontissimo
son come il fulmine,
sono il factotum della città,
della città!
Ah, bravo Figaro,
bravo, bravissimo!
A te fortuna, a te fortuna,
a te fortuna
non mancherà.
La, la ran la, la ran la, la ran.
A te fortuna, a te fortuna,
a te fortuna
non mancherà!
Sono il factotum de la città!

TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL
La ran la lera, la ran la la.
La ran la lera, la ran la la.
¡Dejen paso al factótum
de la ciudad,
dejen paso!
¡La ran la, la ran la,
la ran la, la!
Rápido, a la tienda,
que ya es de día, rápido!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
¡Ah, que vida más hermosa,
qué gran placer,
para un barbero de calidad,
¡de calidad!
¡Ah, bravo, Fígaro, bravo,
bravísimo, bravo!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
¡Afortunadísimo eres en verdad!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
Dispuesto para hacer de todo,
de noche y de día,
va de un lado para otro,
Mejor ganga para un barbero
ni vida más noble, no la hay, no.
La, la ran la,
la ran la, la ran la.
Navajas y peines,
bisturíes y tijeras
a mis órdenes todos están,
tengo recursos, además de oficio,
con la joven, con el caballero.
¡Ah, que vida más hermosa,
qué gran placer,
qué gran placer,
para un barbero de calidad,
de calidad!
Todos me llaman,
me solicitan,
mujeres, muchachos,
viejos y niñas.
Trae la peluca...
rápido, la barba...
Trae las sanguijuelas,
pronto, esta carta.
¡Fígaro, Fígaro, Fígaro, Fígaro!
¡Ay de mí, ay de mí! ¡Qué furia!
¡Ay de mí!
¡Ay, qué multitud!
¡De uno en uno, por caridad!
¡Fígaro! ¡Estoy aquí!
¡Eh, Fígaro! ¡Estoy aquí!
¡Fígaro acá, Fígaro allá,
Fígaro acá, Fígaro allá,
Fígaro arriba, Fígaro abajo,
Fígaro arriba, Fígaro abajo!
Rápido, rapidísimo,
soy como el rayo,
¡soy el factótum de la ciudad,
de la ciudad!
¡Ah, bravo Fígaro,
bravo, bravísimo!
A ti fortuna, a ti fortuna,
a ti fortuna
jamás te faltará.
La, la ran la, la ran la, la ran.
¡A ti fortuna, a ti fortuna,
a ti fortuna
jamás te faltará!
¡Soy el factótum de la ciudad!