El romande del conde Arnaldos, o del conde Alarcos, según otras versiones, es muy conocido. Aquí dejamos algunas musicalizaciones:
Romance del conde Arnaldos
Anónimo español - c. 1500
¡Quién hubiese tal ventura |
El romande del conde Arnaldos, o del conde Alarcos, según otras versiones, es muy conocido. Aquí dejamos algunas musicalizaciones:
¡Quién hubiese tal ventura |
Aquí os dejamos varias musicalizaciones de este hermoso romance:
—Gerineldo, Gerineldo,
paje del rey más querido,
quién te tuviera esta noche
en mi jardín florecido.
Válgame Dios, Gerineldo,
cuerpo que tienes tan lindo,
—Como soy vuestro criado,
señora, burláis conmigo.
—No me burlo. Gerineldo,
que de veras te lo digo.
—¿Y cuándo, señora mía,
cumpliréis lo prometido?
—Entre las doce y la una,
que el rey estará dormido.
Media noche ya es pasada.
Gerineldo no ha venido.
«¡Oh, malhaya, Gerineldo,
quien amor puso contigo!».
—Abráisme, la mi señora,
abráisme, cuerpo garrido.
—¿Quién a mi estancia se atreve,
quién llama así a mi postigo?
—No os turbéis, señora mía,
que soy vuestro dulce amigo.
Tomáralo por la mano
y en el lecho lo ha metido;
entre juegos y deleites
la noche se les ha ido,
y allá hacia el amanecer
los dos se duermen vencidos.
Despertado había el rey
de un sueño despavorido.
«O me roban a la infanta
o traicionan el castillo».
Aprisa llama a su paje
pidiéndole los vestidos:
«¡Gerineldo, Gerineldo,
el mi paje más querido!».
Tres veces le había llamado,
ninguna le ha respondido.
Puso la espada en la cinta,
adonde la infanta ha ido;
vio a su hija, vio a su paje
como mujer y marido.
«¿Mataré yo a Gerineldo,
a quien crié desde niño?
Pues si matare a la infanta,
mi reino queda perdido.
Pondré mi espada por medio,
que me sirva de testigo».
Y salióse hacia el jardín
sin ser de nadie sentido.
Rebullíase la infanta
tres horas ya el sol salido;
con el frior de la espada
la dama se ha estremecido.
—Levántate, Gerineldo,
levántate, dueño mío,
la espada del rey mi padre
entre los dos ha dormido.
—¿Y adonde iré, mi señora,
que del rey no sea visto?
—Vete por ese jardín
cogiendo rosas y lirios;
pesares que te vinieren
yo los partiré contigo.
—¿Dónde vienes, Gerineldo,
tan mustio y descolorido?
—Vengo del jardín, buen rey,
por ver cómo ha florecido;
la fragancia de una rosa
la color me ha devaído.
—De esa rosa que has cortado
mi espada será testigo.
—Matadme, señor, matadme,
bien lo tengo merecido.
Ellos en estas razones,
la infanta a su padre vino:
—Rey y señor, no le mates,
mas dámelo por marido.
O si lo quieres matar
la muerte será conmigo.
Joaquín Díaz, folclorista, músico, poeta, nos trae aquí una versión musicalizada del famoso poema "Romance del prisionero", uno de las composiciones poéticas más famosas de la literatura castellana.
Que por mayo era, por mayo,cuando hace la calor,cuando los trigos encañany están los campos en flor,cuando canta la calandriay responde el ruiseñor,cuando los enamoradosvan a servir al amor;sino yo, triste, cuitado,que vivo en esta prisión;que ni sé cuándo es de díani cuándo las noches son,sino por una avecillaque me cantaba al albor.Matómela un ballestero;déle Dios mal galardón.
Aquí podéis ver la versión del gran folclorista Joaquín Díaz:
"Traición de Bellido Dolfos"
Romance del rey don Sancho
-Guarte, guarte, rey don Sancho
no digas que no te aviso
que de dentro de Zamora
un alevoso ha salido:
llámase Bellido Dolfos,
hijo de Dolfos Bellido,
cuatro traiciones ha hecho,
y con ésta serán cinco;
si gran traidor fue el padre,
mayor traidor es el hijo.
Gritos dan en el real:
que a don Sancho han mal herido:
muerto le ha Bellido Dolfos,
gran traición ha cometido.
Desque le tuviera muerto,
metióse por un postigo;
por las calles de Zamora
va dando voces y gritos:
-Tiempo era, doña Urraca,
de cumplir lo prometido.
Que el Romancero es algo que pertenece a todos, al patrimonio común, lo demuestran por ejemplo versiones como esta que ofrecemos aquí:
El "Romance del enamorado y la muerte", cantado por el cantautor chileno Víctor Jara (también por Joaquín Díaz):
Un sueño soñaba anoche
Soñito del alma mía
Soñaba con mis amores
Que en mis brazos los tenía
Vi entrar señora muy blanca
Muy más que la nieve fría
Por dónde has entrado amor?
Cómo has entrado a mi vida?
Las puertas están cerradas
Ventanas y celosías
No soy el amor amante
Soy la muerte Dios me envía
Ay muerte tan rigurosa
Déjame vivir un día
Un día no puede ser
Una hora tienes de vida
Muy deprisa se cansaba
Más deprisa se vestía
Ya se va para la calle
En donde su amor vivía
Ábreme la puerta blanca
Ábreme la puerta niña
Como te podré yo abrir
Si la ocasión no es venida
Mi padre no fue a palacio
Mi madre no está dormida
Si no me abres esta noche
Ya no me abrirás querida
La muerte me anda buscando
Junto a ti vida sería
Vete bajo mi ventana
Donde labraba y cosía
Te echaré cordón de seda
Para que subas arriba
Y si el hilo no alcanzare
Mis trenzas añadiría
Se rompió el cordón de seda
La muerte que ahí venía
Vamos el enamorado
Que la hora ya es cumplida
En este romance se ve el odio que ha habido siempre entre lobos y pastores. Algo que también es muy visible en cuentos populares como el de "Caperucita Roja".
"Romance de la loba parda", musicalizado por el folclorista Joaquín Díaz
Estando yo en la mi choza pintando la mi cayada,
las estrellas altas iban, y la luna rebajada.
Mal barruntan las ovejas, no paran en la majada;
vide venir siete lobos por una oscura cañada,
venían echando a suertes a ver a quién le tocaba.
Le tocó a una loba vieja, patituerta, cana y parda
que tenía los colmillos como puntas de navaja.
- ¿Dónde vas loba maldita? ¿Dónde vas loba malvada?
- Voy por la mejor borrega que tengas en la majada.
Dio tres vueltas al redil y no pudo sacar nada
y a la otra vuelta que dio, sacó una cordera blanca.
- Aquí mis siete cachorros; arriba, perra guardiana,
que si me matáis la loba, la cena tenéis doblada,
y si no me la matáis, cenaréis de mi cayada.
Los perros tras de la loba, las uñas se esmigajaban;
siete leguas la corrieron por vegas y por montañas.
Al subir un alto cerro, por una sierra muy agria
le dan unos pechugones que en vilo la levantaban.
Al saltar un arroyuelo, la loba ya va cansada.
- Tomad, perros, la borrega; buena y sana como estaba.
- No queremos la borrega de tu boca alobadada,
que queremos tu pelleja pa el pastor una zamarra.
De tu cabeza un zurrón para guardar las cucharas;
de tus orejas pendientes y de tus patas polainas;
las tripas para vihuelas para que bailen las damas.
Mi admirado Joaquín Díaz musicalizó excelentemente este romance sobre el Duque de Alba, que abandonó a doña Ana para casarse con la infanta y emparentar con la sangre real.
Podéis ver enlaces sobre los romances hispánicos y el Romancero en el enlace:
Joaquín Díaz es un folklorista español que ha dedicado su vida a recoger y dignificar el patrimonio lingüístico y musical del pueblo. Es además un gran cantante y músico, como demuestra en las maravillosas versiones que ha hecho de nuestros romances, coplas y letrillas más tradicionales.
Aquí traemos la versión que hizo del "Romance del Conde Olinos", uno de los poemas de amor más bonitos -y trágicos- del Romancero hispánico.
Que la disfrutéis.