No es la primera vez que hablamos sobre esta cuestión.
La publicidad utiliza muchos de los recursos retóricos de los que también se sirve la poesía, como en este caso donde la feroz antítesisencender / apagar sirve para crear una paradoja u oxímoron.
TAREAS PARA EL ALUMNADO
1. Explica el significado de la frase principal y di dónde está la paradoja.
2. Contextualización: ¿Cómo es posible un carte publicitaria como este?, ¿qué situación histórica hace que se hable de "apagar las luces" de los comercios y los monumentos principales de las ciudades?
3. Mensaje: Fíjate como el mismo mensaje de E. Leclerc sirve a una organización antipublicidad para pedir lo contrario: que se apaguen las luces... ¡de los carteles publicitarios! ¿Qué comentario te merece esta constatación?
4. Busca algunos ejemplos más de antítesis, paradoja y oxímoron, figuras de pensamiento similares, pero no exactamente iguales, y cópialos en tu cuaderno. Puede ayudarte esta web:
La literatura no es la única que utiliza figuras retóricas o de estilo. También lo hace la publicidad.
Fíjate en el juego de palabras que utiliza este cartel:
"La France a besoin de toits", el lema tiene al menos tres lecturas: necesita techos, te necesita a ti, nos necesita a todos.
Ya que en clase estudiamos la Revolución industrial, conviene plantearse qué problemas hay ahora en la sociedad. ¿O es que ya vivimos ahora en la sociedad perfecta? ¿No hay paro? ¿Y diferencias sociales? ¿Qué dificultades tienen los jóvenes? ¿Es fácil acceder a la vivienda para todo el mundo?
Para que te ilustres un poco sobre las HLM, Habitations à Loyer Moderé, puedes ver este vídeo.
EJERCICIOS DE EXPRESIÓN ESCRITA PARA EL ALUMNADO
1. Explica el juego de palabras que figura en el cartel: "La France a besoin de toits", diferentes lecturas, impacto sobre el lector/espectador.
2. Escucha el vídeo con atención. Intervención de Marianne Luis: Di qué son las HLM, a cuánta población afectan, cuáles son los perfiles de las personas a los que se dirigen.
3. Intervención de Jean-Luc Vidon: Explica cómo se determina el número de HLM, las ciudades donde se van a construir, las zonas donde se van a construir, las personas a las que se van a facilitar las viviendas.
4. Intervención de Stéphane Dauphin: Di qué diferentes tipos de HLM puede haber y a qué tipos de personas o situaciones se dirigen.
5. Explica cómo las HLM se adaptan a las nuevas energías y a las opciones de durabilidad y sostenibilidad.
6. Intervención de Dominique Hoorens: ¿Cómo las HLM contribuyen a la creación de empleo y al dinamismo de la economía?
7. Segunda intervención de Marianne Luis: ¿Cómo trabajan las Comisiones de Atribución, qué hacen, cómo deciden, cómo están compuestas las Comisiones?
8. Recapitulación final: Marianne Luis termina diciendo que las HLM contribuyen a la mezcla en las ciudades y a la solidaridad. Da tu opinión personal sobre este sistema y sus aportaciones a la vida social. ¿Son necesarias? ¿Suficientes? ¿Se podrían hacer otras cosas diferentes?
Durante mucho tiempo, la máquina de escribir fue el instrumento de trabajo de muchos periodistas y escritores. Ahora, todo el mundo tiene su portátil o su tablet.
Estas son algunas de las historias más famosas de los escritores y sus antiguas y queridas máquinas, aquellos aparatos que les dieron la independencia necesaria para realizar su oficio de juntar palabras. Nombres míticos, como Remington, Underwood..., sin los cuales la historia de la literatura no sería la misma.
Mark Twain (1835-1910) fue el primer autor que entregó un manuscrito escrito a máquina, aunque no esta claro qué texto fue. En su autobiografía (1904) afirmó que era la primera persona del mundo en emplear la máquina de escribir para la literatura, algo que recordó con Las aventuras de Tom Sawyer (1876), utilizando una Remington N.º2. Antes de que tuviera una Remington se cree que probó una Sholes & Glidden Treadle de 1874.
Ernest Hemingway (1899-1961) es otro escritor inseparable de su máquina de escribir. En su tiempo, estas ya se habían vuelto más manejables y eran ampliamente utilizadas por los escritores. Hemingway tuvo varias: una Corona N.º 3, una Corona N.º 4 y varias Royal Quiet de Luxe.
La creadora de Hércules Poirot y Miss MarpleAgatha Christie tuvo una Remington Home Portable N.º 2. Empezó con una Empire de su hermana y también usó una Corona N.º 3 portátil y una Remington Victor T.
Orson Welles, el cineasta de Ciudadano Kane (1941) y La guerra de los mundos (1938), usó una máquina de escribir Underwood Standard Portable, con su nombre y dirección pintados en la funda.
La reina de la novela romántica Danielle Steel escribe con su máquina de escribir Olympia de 1946, a la que llama Ollie.
Otros muchos nombres de la literatura se vinculan siempre a su máquina de escribir: Woody Allen, Jack Kerouac, John Steinbeck, Bob Dylan, George Orwell, J.R.R. Tolkien...
La saudade es el sentimiento galaico-portugués por excelencia. La morriña, la melancolía, la nostalgia, la añoranza, esa sensación de haber perdido algo que queremos, bien sea la tierra natal, un ser querido, la juventud... El anhelo, el deseo, el sabor agridulce del recuerdo. Todo eso, y mucho más, es la saudade, que en Asturias llamamos señardá. Un sentimiento fáustico característico del Norte y totalmente ajeno a la alegría vital del hombre del Sur. Un pie en el decadentismo vital y literario.
El hombre ibérico del Norte es más atlántico, reservado, introspectivo. El del Sur, más mediterráneo, latino, vitalista, extravertido.
Al hombre norteño todo le vale para esa rememoración del tiempo ido, para esa evocación deleitosa del dolor de vivir y el placer de sentir. Ese regusto en la decadencia, el dolor y la muerte, pero rememorada desde la alegría de estar todavía aquí, del lado de la vida y de los vivos. El norteño gusta de la austeridad y el estoicismo, frente al epicureísmo hedonista del Sur.
Dicen que saudade tiene que ver con la palabra latina "solitatem", soledad, aunque es una etimología no corroborada al ciento por ciento. Lo cierto es que parece que en el corazón se nos pusiera un poco de niebla: el frío de lo perdido, la lluvia de las lágrimas, la oscuridad de lo no atisbado... y la esperanza del rayo de sol que se adivina al fondo.
Rosalía de Castro, Camões, Fernando Pessoa, Martin Codax, Don Denís... Son muchos los poetas y escritores que han dejado obras llenas de saudade, desde las primera composiciones gallego-portuguesas: lascantigas.
El escritor luso Manuel Melo la definió así en 1660:
“bem que se padece e mal que se disfruta” (bien que se padece y mal que se disfruta).
El escritor luso Antonio Lobo Antunes, en El regreso de las carabelas (1988), deconstruye el mito de la saudade en relatos cínicos que presentan algo así como un autoengaño neurótico. En su obra imagina que, cuatro siglos después de la Era de los Descubrimientos, una distorsión temporal permite un encuentro moderno con Vasco de Gama.
El director de cine Manoel de Oliveira profundiza en el tema de la saudade: la vejez, el amor no correspondido, el anhelo de cuanto ya no existe, en películas como Viaje al principio del mundo (1997), donde unos viajeros, entre ellos el personaje que interpreta el actor italiano Marcelo Mastroaianni a los 72 años (su última película), van a los pueblos agrestes del norte portugués en busca de un pasado que coonocen solo en sueños.
Otra película llena de saudade es Lisboa story (1994), del alemán Wim Wenders, donde un ingeniero de sonido busca a un director desaparecido y descubre la ciudad a través de las escenas que el director dejó filmadas. Hay secuencias memorables como la melancólica filmación de los acantilados del cabo Espichel.
Otra película memorable es Fados (2007), del español Carlos Saura, homenaje a la música popular portuguesa y que completa su trilogía popular Tango y Flamenco. Aparecen leyendas del fado como Camené y Mariza, así como otros cantantes, como Caetano Veloso, Chico Buarque y Miguel Poveda.
Una palabra muy portuguesa. Y muy normal en una nación de marineros. Y de emigrantes, pues, en el siglo XX, Portugal fue una de las naciones más pobres de Europa, y eso hizo que millones de portugueses emigraran, hacia las antiguas colonias africanas (Angola, Mozambique), hacia Asia o América (Estados Unidos, Canadá, Venezuela, Argentina y Brasil, principalmente), hacia otros países de Europa (Andorra, Francia, Suiza, Alemania...). Portugal es tan de emigrantes que hasta el propio rey emigró a Brasil (con la conquista de Portugal por las tropas napoleónicas, en el siglo XIX). Y es tan de saudade que hasta los judíos sefardíes expulsados del país por Manuel I, en 1496, la sentían en su largo exilio.
La saudade también está en la música popular, el fado. Amália Rodrigues, la "Rainha do fado", dijo: "Yo no canto fado. El fado me canta a mí". La palabra procede de "fatum", destino, hado. Las letras están plagadas de emoción y melancolía, de historias sobre los avatares del destino, de amantes alejados y amores imposibles. Lo emocional es en el fado tan importante como la técnica vocal. En 2011 el fado pasó a formar de la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco. El fado nace del pueblo, en los barrios obreros de Mouraria y Alfama en Lisboa, en burdeles y tabernas. Era hijo de los pobres y desheredados, tenía fama de indecoroso y fue postergado hasta que las clases altas se interesaron por este tipo de música y lo dieron a conocer al gran público. En el siglo XX se convirtió en símbolo nacional y se indagó en sus orígenes, donde hay relaciones con los ritmos africanos y brasileños, pero también con los cantos moriscos y las canciones de los trovadores provenzales. Genios como Amália Rodrigues lo hicieron universal. Nacida en 1920 en una familia pobre, popularizó el fado en las salas de conciertos y el cine, como en la película Capas negras, de 1947. El salazarismo usó el fado como símbolo: "fútbol, Fátima y fado", decían sus seguidores. Pero tras la muerte del dictador resurgió y Amália, muerta en 1999, fue llorada en todo Portugal y trasladada al Panteón Nacional. En el año 2000, Bruno de Almeida le dedicó un documental, The Art of Amalia.
En el fado es imprescindible la viola o guitarra portuguesa, de 12 cuerdas y forma de pera.
Hoy, son figuras punteras del fado la mozambiqueña Mariza, con álbumes de fusión como Terra (2008), con música étnica, ritmo africano, flamenco, latino y jazz. También destaca Carminho, joven de voz potente y lastimera.
En Cabo Verde, hay que destacar la morna, prima lejana del fado, con canciones lastimeras de pérdida y añoranza; sobresale Cesária Évora (1941-2011), la "diva descalza", con su dico Sodade (palabra criolla para saudade).
En Brasil, la saudade ha influido mucho en la bossa nova, un movimiento que comienza en 1958, con Chega de saudade, de Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes, y donde el cantante se queja de la pérdida de su amor y sale en su busca.
En Zaragoza hay un café bar con ese nombre, en el barrio de la Almozara. En Goa, en la India, hay una calle llamada "Rua das Saudades", como recuerdo del pasado colonial portugués. En Brasil, el 30 de enero es el Día da Saudades, un día ideal para que nos venza la añoranza, el recuerdo de antiguos amores, patrias lejanas, tiempos mejores.
El poeta y pintor Almada Negreiros dijo de la saudade:
"Porque o sentimento-síntese do povo português é a saudade e a saudade é uma nostalgia mórbida dos temperamentos esgotados e doentes. O fado, manifestação popular da arte nacional, traduz apenas esse sentimento-síntese. A saudade prejudica a raça tanto no seu sentido atávico porque é decadência, como pelo seu sentido adquirido definha e estiola" (Ultimatum Futurista às Gerações Portuguesas do Século XX)
Un vocablo especial; intraducible, pero necesario.
Pues eso: "saudade". Esa humedad que corroe y oxida y, a la vez, el frescor que nos vivifica cada mañana.
La poesía aragonesa en un sprint de apenas quince años consiguió ponerse a la altura de la que lleva varios siglos corriendo. En la margen izquierda del Ebro han surgido grandes poetas con multitud de reconocimientos y que no deberían estar en el olvido en su propia tierra.
Elena Callau Concalvo: Nació en Zargoza en 1974, trabajadora social, técnica superior en animación sociocultural, directora y escritora, fue colboradora con el grupo teatral Avempace.
Oda a la primavera
Enredado en tu piel
nado descalzo cada noche.
Bailo sobre la agitada marea
y canto gritos .
Cuanto me quemas.
Bajo la tenue luz te esperaré.
Oh, ansiada primavera.
Te adivino desde la ultima vez
que estuviste cerca,
busco desesperado
los rastro de aquella visita .
Clavaré mis dedos en tu piel,
manto de alegres flores.
Moveré mis manos agitadas
hacia la cueva de tus andanzas.
José Antonio Conde Lafuente: Nacido en 1961, es poeta y artista plástico. Autor de varios libros de poesía como La vigilia del mármol.
El que derrama frescura en mi navío,
adentrándose sin rumbo en el cortejo,
será iniciado en el mosaico de la sirena.
El que saquea los acantilados de mi pubis
y endurece su espuma,
será dócil en la hondura.
El que navega por el océano de la caricia
y arrastra su vértigo por su saliva,
será prospero en el contacto
porque yo decido las aguas, los azules y las furias.
Jane
Austen nació el 16 de diciembre de 1775 en Steventon, Hampshire, en el sur de
Inglaterra. Fue la séptima de los ocho hijos -la segunda y menor de las
mujeres- que tuvieron George Austen y su esposa Cassandra.
Durante
los primeros meses, la bebé fue criada por una familia aldeana y regresó al
hogar paterno cuando podía ser una “señorita”. Su padre se encargó
personalmente de su educación.
En 1801, la familia se
trasladó a Bath y, tras la muerte del cabeza de familia, en 1805, primero a
Southampton y luego a Chawton, un pueblo de Hampshire, donde la escritora
redactó la mayoría de sus novelas. Su vida fue una vida sin grandes
acontecimientos, apenas sin nada que turbara la placidez de una existencia
pequeñoburguesa y provinciana; sólo muy de tarde en tarde realizaba algún que
otro viaje a Londres. Tampoco llegó a contraer matrimonio.
Apacible, sereno y equilibrado es también su modo de
novelar, la minuciosa y sutil ironía con que describe el ambiente que la rodea,
el de la alta clase rural del sur de Inglaterra. La intriga narrativa suele ser
de poca importancia, por lo que el interés de sus obras reside en los
diferentes matices psicológicos de sus personajes y en la descripción amable y comprensiva del ambiente social en que sitúa sus criaturas, que no es otro que el
suyo propio, el de la burguesía acomodada.
SUS NOVELAS
Las seis novelas que escribió se podrían agrupar en dos
períodos diferentes. Durante el primero, vieron la luz una serie de títulos,
algunos de los cuales tardaron más de quince años en ser editados. Éste fue el
caso de Orgullo y prejuicio(Pride and prejudice), considerada la mejor de sus
novelas, cuya redacción emprendió el año 1796, aunque no se publicaría hasta
1813. En ella, Austen relata la historia de las cinco hermanas Bennet y las preocupaciones de sus respectivos amoríos.
También son de este período Sentido y sensibilidad (Sense and
sensibility, 1811), centrada otra vez en la historia de dos hermanas y sus
asuntos amorosos, y La abadía de Northanger
(Northanger Abbey, 1818), una especie de parodia sobre la novela gótica, la cual tuvo mucha fama a finales del siglo XVIII.
Su segunda etapa creativa empezó en 1811, y marcó
su recuperación tras doce años de esterilidad creadora. El parque de Mansfield
(Mansfield Park, 1814), Emma(1816) y Persuasión(Persuasion) son títulos que corresponden a este momento, y todos ellos narran
los enredos románticos de sus tres heroínas, tratados con gracia y profundidad. A comienzos de 1817, comenzó Sanditon, pero tuvo que abandonarla por su estado de salud. Para recibir tratamiento médico fue trasladada a Winchester, donde falleció el 18 de julio de 1817. Sus últimas palabras fueron: "No quiero nada más que la muerte".
Tiempo después de su muerte aparecieron varias novelas incompletas, como Los
Watson, Fragmentos de una novela, Plan para una novelay su correspondencia,
publicada bajo el título de Cartas.