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martes, 5 de abril de 2022

"Canción de otoño en primavera"

 En sus años de vejez, el gran Rubén Darío echó la vista atrás y añoraba en este conocido poema de Cantos de vida y esperanza su perdida juventud:

Canción de Otoño en Primavera

     Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer...

     Plural ha sido la celeste

historia de mi corazón.

Era una dulce niña, en este

mundo de duelo y de aflicción.

     Miraba como el alba pura;

sonreía como una flor.

Era su cabellera obscura

hecha de noche y de dolor.

     Yo era tímido como un niño.

Ella, naturalmente, fue,

para mi amor hecho de armiño,

Herodías y Salomé...

     Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer...

     Y más consoladora y más

halagadora y expresiva,

la otra fue más sensitiva

cual no pensé encontrar jamás.

     Pues a su continua ternura

una pasión violenta unía.

En un peplo de gasa pura

una bacante se envolvía...

     En sus brazos tomó mi ensueño

y lo arrulló como a un bebé...

Y te mató, triste y pequeño,

falto de luz, falto de fe...

     Juventud divino tesoro,

¡te fuiste para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer...

     Otra juzgó que era mi boca

el estuche de su pasión;

y que me roería, loca,

con sus dientes el corazón.

     Poniendo en un amor de exceso

la mira de su voluntad,

mientras eran abrazo y beso

síntesis de la eternidad;

     y de nuestra carne ligera

imaginar siempre un Edén,

sin pensar que la Primavera

y la carne acaban también...

     Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer.

     ¡Y las demás! En tantos climas,

en tantas tierras siempre son,

si no pretextos de mis rimas

fantasmas de mi corazón.

     En vano busqué a la princesa

que estaba triste de esperar.

La vida es dura. Amarga y pesa.

¡Ya no hay princesa que cantar!

     Mas a pesar del tiempo terco,

mi sed de amor no tiene fin;

con el cabello gris, me acerco

a los rosales del jardín...

     Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer...

¡Mas es mía el Alba de oro!

Ofrecemos aquí la musicalización de Paco Ibáñez:


Si queréis leer más poemas de Rubén Darío, podéis visitar estos enlaces:

domingo, 3 de abril de 2022

"Sonatina", de Rubén Darío

Sonatina

   La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?

Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro,

está mudo el teclado de su clave de oro;

y en un vaso olvidado se desmaya una flor.


   El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.

Parlanchina, la dueña dice cosas banales,

y, vestido de rojo, piruetea el bufón.

La princesa no ríe, la princesa no siente;

la princesa persigue por el cielo de Oriente

la libélula vaga de una vaga ilusión.

   

   ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,

o en el que ha detenido su carroza argentina

para ver de sus ojos la dulzura de luz?

¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,

o en el que es soberano de los claros diamantes,

o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?


   ¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa

quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,

tener alas ligeras, bajo el cielo volar,

ir al sol por la escala luminosa de un rayo,

saludar a los lirios con los versos de mayo,

o perderse en el viento sobre el trueno del mar


   Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,

ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,

ni los cisnes unánimes en el lago de azur.

Y están tristes las flores por la flor de la corte;

los jazmines de Oriente, los nulumbos del Norte,

de Occidente las dalias y las rosas del Sur.


   ¡Pobrecita princesa de los ojos azules!

Está presa en sus oros, está presa en sus tules,

en la jaula de mármol del palacio real,

el palacio soberbio que vigilan los guardas,

que custodian cien negros con sus cien alabardas,

un lebrel que no duerme y un dragón colosal.


   ¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!

La princesa está triste. La princesa está pálida...

¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!

¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe

La princesa está pálida. La princesa está triste...

más brillante que el alba, más hermoso que abril!


   ¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,

en caballo con alas, hacia acá se encamina,

en el cinto la espada y en la mano el azor,

el feliz caballero que te adora sin verte,

y que llega de lejos, vencedor de la Muerte ,

a encenderte los labios con su beso de amor! 

"Tuércele el cuello al cisne...", de Enrique González Martínez

Cuando se produjo un cansancio del Modernismo, preconizado con tanto éxito por el poeta nicaragüense Rubén Darío, en España apareció un soneto de Enrique González Martínez donde se expresaba muy bien esa situación: tomando como motivo poético el cisne, símbolo del Modernismo, elegante, cosmopolita, grandilocuentemente musical, Enrique González hacía su propuesta:

   Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje

que da su nota blanca al azul de la fuente;

él pasea su gracia no más, pero no siente

el alma de las cosas ni la voz del paisaje.

   Huye de toda forma y de todo lenguaje

que no vayan acordes con el ritmo latente

de la vida profunda... y adora intensamente

la vida, y que la vida comprenda tu homenaje.

    Mira al sapiente búho cómo tiende las alas

desde el Olimpo, deja el regazo de Palas

y posa en aquel árbol el vuelo taciturno...

    Él no tiene la gracia del cisne, mas su inquieta

pupila, que se clava en la sombra, interpreta

el misterioso libro del silencio nocturno.

EJERCICIOS PARA EL ALUMNADO

1. Busca datos sobre Enrique González Martínez.

2. Investiga sobre Rubén Darío, vida y obra.

3. ¿Por qué el poeta habla en el verso 3 de "la nota blanca" sobre "el azul de la fuente"?

4. ¿De qué acusa al cisne?

5. ¿Qué alternativa al cisne propone el autor del poema?

6. Infórmate sobre el Modernismo poético español: características de esta escuela poética, autores y obras fundamentales.

domingo, 21 de julio de 2019

Tarsila de Amaral, pintora modernista brasileña

Tarsila de Amaral (1886-1973) fue una pintora paulista, la más importante del modernismo brasileño. De familia acomodada, sus padres la dejaron interna con su hermana en un colegio en Barcelona, donde estuvo dos años. Volvió a Brasil, se casó por primera vez con un primo de su madre, rico como ella. Se divorció y luego se casó con Oswald de Andrade, pero también se separó de él en 1930.
Su cuadro "Abaporu" inició el movimiento antropofágico.
Con Diego Rivera, Frida Kahlo, Cándido Portinari, forma la plana mayor del arte latinoamericano. La película de 1987 Eternamente Pagu, de Norma Bengell, habla sobre ella.

Abaporu

Antropofagia

A lua


Autorretrato

Operarios


lunes, 29 de abril de 2019

El beso de Klimt


El pintor fue Gustav Klimt, un pintor austriaco  que perteneció a la  corriente artística del modernismo, caracterizado por buscar un nuevo arte más joven, libre y, valga la redundancia; moderno.
Sus obras, las cuales tenían una gran sensualidad, tenían como musa el desnudo femenino.

Respecto a  la obra, el contexto conflictivo de Europa por la venidera guerra  carece de importancia  ya que Klimt en su obra solo quería plasmar su gran obsesión, el abrazo humano.

Pero entre tanta belleza hay un lado mórbido, el cual se encuentra sobre todo en la mujer por su pálido rostro y posición de la cabeza,  la cual intenta representar una cabeza cortada de pinturas modernas; pero también cabe resaltar su ambigüedad, ya que el hombre supuestamente parece ser  más alto y con ello controlar la situación. Pero si nuevamente nos fijamos en la mujer podemos observar que ella es mucho más alta que él, pero debido a su posición parece ser más pequeña.

Tanto el cómo descubrí y el por qué lo expongo vienen de la misma razón, la serie Elfen lied, la cual tiene similitud con la obra tanto con los personajes como en la canción de  los créditos  iniciales en el sentido de que sendas son cosas muy violentas dentro de algo de apariencia, inocente.






lunes, 7 de enero de 2013

Un poema de Rubén Darío


He aquí un poema que hace pensar del poeta nicaragüense Rubén Darío:


 “Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste.
Un soplo milenario trae amagos de peste.
Se asesinan los hombres en el extremo este.
¿Ha nacido el apocalíptico Anticristo?
Se han sabido presagios y prodigios se han visto
Y parece inminente el retorno del Cristo.
La tierra está preñada de dolor tan profundo
Que el soñador, imperial meditabundo,
Sufre con las angustias del corazón del mundo.
Verdugos de ideales afligieron la tierra,
En un pozo de sombra la humanidad se encierra
Con los rudos colosos del odio y de la guerra.
¡Oh, Señor Jesucristo!, ¿por qué tardas, qué esperas
Para tender tu mano de luz sobre las fieras
Y hacer brillar al sol tus divinas banderas?
Surge de pronto y vierte la esencia de la vida
Sobre tanta alma loca, triste o empedernida
Que amante de las tinieblas tu dulce aurora olvida.
Ven, Señor, para hacer la gloria de ti mismo,
Ven con temblor de estrellas y horror de cataclismo,
Ven a traer amor y paz sobre el abismo.
Y tu caballo blanco, que miró el visionario
Pase. Y suene el divino clarín extraordinario.
Mi corazón será brasa de tu incensario.”