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domingo, 7 de octubre de 2018

Filipinas: El paraíso de las siete mil islas.

Oficialmente, el nombre del país es: República de Filipinas (en filipino: Repúblika ng Pilipinas)

El vocablo «Filipinas» deriva del nombre del rey Felipe II de España. Durante una expedición en 1542, el explorador español Ruy López de Villalobos bautizó las islas de Leyte y Sámar como «Felipinas» en honor al entonces Príncipe de Asturias. Finalmente, el nombre fue alterado y la denominación de «Islas Filipinas» pasó a referirse a todas las islas del archipiélago.

El nombre oficial de las Filipinas ha cambiado varias veces en el transcurso de su historia. Durante la Revolución filipina, el Congreso de Malolos proclamó el establecimiento de la «República Filipina». Con la colonización estadounidense y la introducción de la lengua inglesa, el nombre oficial del país se tradujo al nuevo idioma predominante, Republic of the Philippines.

Filipinas es un país insular situado en el Sudeste Asiático, sobre el océano Pacífico. Su ubicación en el cinturón de fuego del Pacífico y su clima tropical lo convierten en un lugar propenso a terremotos y tifones.

El país es rico en recursos naturales y se encuentra en una de las zonas con mayor biodiversidad del mundo. El archipiélago está formado por 7107 islas, que se clasifican geográficamente en tres grupos: la isla de Luzón, el grupo de las Bisayas y la isla de Mindanao.

El legado de los distintos periodos históricos se refleja en la actual cultura del país, que es una combinación de lo indígena prehispánico con elementos chinos y la cultura hispánica, debido a tres siglos de presencia española. Esta cultura mestiza está presente en la gastronomía, en la música, los bailes y el arte filipino. 

El carácter hispánico es más evidente en su religión católica, en su legado arquitectónico, en especial las iglesias y casas de estilo colonial y en muchos topónimos del país, y en nombres y apellidos.

La herencia de los Estados Unidos perdura en el idioma inglés y en una mayor afinidad con la cultura popular.


  





martes, 29 de marzo de 2016

"Lanuza", un drama aragonés del Duque de Rivas

 
Ángel de Saavedra, duque de Rivas (1791-1865), autor de la famosa obra iniciadora del Romanticismo español Don Álvaro o la fuerza del sino, es también autor de este drama de sabor aragonés, sobre el Justicia de Aragón, que se enfrentó al absolutismo: Lanuza.

Un drama que se convirtió en éxito y que es un grito contra el absolutismo. Aquí copiamos la última escena del acto quinto, cuando Lanuza es ajusticiado por defender el derecho aragonés ante el rey absolutista Felipe II:

ESCENA VI
Los mismos y VELASCO
VELASCO.                                       Ínclito Vargas,
¿a qué esperáis? Sus rayos postrimeros
hunde el sol en ocaso. En Zaragoza
se advierte conmoción. Si algún ejemplo
de castigo y terror no la escarmienta,
nuevos desastres esta noche temo;
apresurad, señor...
VARGAS.                               ¡Ya no es posible!
El mandato del rey cúmplase luego.
LANUZA.Sí, llevadme al cadalso. ¡Noble muerte
que va a poner a mi constancia el sello!
(A Velasco.)
Y tú, traidor, dirásle de mi parte,
si osas nombrarme, al infelice pueblo,
que, pues para morir como Numancia,
como hombres libres les faltó el esfuerzo,
no acrecienten sus males por ahora
y para otra ocasión guarden su aliento,
pues al fin la virtud triunfará un día
y no serán los déspotas eternos.
VARGAS.¡Guardias!
(Entran soldados castellanos.)
ELVIRA.                   ¡Oh Dios! ¡Lanuza! ¡Padre mío!
VARGAS.Hija, él lo quiere.
LANUZA.                           Elvira, sí; lo anhelo.
(A los soldados que acaban de entrar.)
Vamos, llevadme, pues, fieros ministros
de la opresión. Llevadme do sereno
mi vida dé a la patria y a los hombres
de decisión y de constancia ejemplo.
(A Vargas.)
Y tú, infeliz fautor del despotismo;
tú, infame y degradado caballero,
¿osas mirarme con tranquila frente,
cuando me ves triunfar entre estos hierros
de Felipe y de ti? Mas no, que tiemblas,
y tiemblas de pavor y de despecho,
y tu traición con mi lealtad comparas,
y mi virtud veneras en silencio.
Llevadme. ¿Qué tardáis?
VARGAS.                                        Sí, con su muerte
se asegure Aragón.
ELVIRA.                               ¡Oh Dios eterno!
Padre, ¿qué pronunciáis? ¡Mísera suerte!
¡En un cadalso! ¡En un cadalso!... ¡Cielos!
LANUZA.El cadalso es infame solamente
para el que ante la ley se encuentra reo;
pero cuando venganza de tiranos
el mundo le contempla, es monumento
de gloria, es un altar honroso y santo.
VARGAS.Amigos, ya lo veis; aseguremos
del rey el trono con su muerte. Sea.
LANUZA.¿Piensas que, al morir yo, todos los buenos
mueren también?... Al punto conducidme,
(A Vargas.)
y tú sal y presencia cómo muero.
Y ve a decirle a tu feroz monarca,
para que tiemble en su dosel soberbio,
que en mí no se concluyen los valientes,
ni va a extinguirse, al dividir mi cuello,
la estirpe generosa de esforzados
que ansían dar la libertad al suelo.
si el fuego del honor que ardió en Padilla
tornó a inflamarse en mi ardoroso seno,
también mi pura sangre derramada
se verá re novada en otros pechos,
que acaso lograrán la insigne empresa
de hacer a España libre. Sí, mis restos,
mis restos gloriosos tal vez pueden
germinar una raza de alto esfuerzo
que humille al ominoso despotismo;
y un día llegará, ya lo preveo,
que venzan la razón y la justicia,
y en que de la maldad triunfen los buenos,
y, rotas las cadenas del oprobio,
goce la libertad el orbe entero.
¡Oh placer! Ya se acerca presuroso
este anhelado y venturoso tiempo.
Y la gloriosa España la primera
dará el grito que salve al Universo.
¡Oh esperanza feliz y deliciosa!
Que cumplida serás, piadoso el Cielo
me lo asegura. Entonces, ¡patria mía!,
recuerda que por ti gozoso he muerto.
VARGAS.Al punto sea.
ELVIRA.(Cayendo en brazos de Vargas.)
                       ¡Bárbaro!
VARGAS.                                         ¡Hija mía!
 
ESCENA ÚLTIMA
VARGAS y ELVIRA
VARGAS.¡Infelice de mí!... ¡Destino horrendo!
Del que a servir a la opresión se presta,
éste es el galardón, éste es el premio:
ver la heroica virtud en el cadalso,
y a la inocencia hundida en el despecho.
 
FIN DE «LANUZA»
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