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viernes, 7 de octubre de 2022

miércoles, 19 de diciembre de 2018

"Ai flores, ai flores do verde pino", una cantiga de amigo del rey portugués Dom Dinis






Ai flores, ai flores do verde pinho,
se sabedes novas do meu amigo?
Ai Deus, e u é?

Ai flores, ai flores do verde ramo,
se sabedes novas do meu amado?
Ai Deus, e u é?

Se sabedes novas do meu amigo,
aquel que mentiu do que pôs comigo?
Ai Deus, e u é?

Se sabedes novas do meu amado,
aquel que mentiu do qui mi há jurado?
Ai Deus, e u é?

Vós me perguntardes polo voss'amigo,
e eu bem vos digo que é sã'e vivo.
Ai Deus, e u é?

Vós me perguntardes polo voss'amado,
e eu bem vos digo que é viv'e são.
Ai Deus, e u é?

E eu bem vos digo que é sã'e vivo
e seera vosc'ant'o prazo saído.
Ai Deus, e u é?

E eu bem vos digo que é viv' e são
e seera vosc'ant'o prazo passado
Ai Deus, e u é?

martes, 18 de diciembre de 2018

"Sediame eu na ermida de San Simón", una cantiga de Mendiño

Mendiño o Meendinho es un juglar medieval del siglo XIII que compuso algunas célebres cantigas, como esta que presentamos aquí:



Sedia-m'eu na ermida de San Simion
Sedia-m'eu na ermida de San Simion,
e cercaron-mi as ondas, que grandes son.
...Eu atendend'o meu amigo!
...Eu atendend'o meu amigo!
Estando na ermida ant'o altar,
cercaron-mi as ondas grandes do mar.
...Eu atendend'o meu amigo!
...Eu atendend'o meu amigo!
E cercaron-mi as ondas, que grandes son;
non ei i barqueiro nen remador.
...Eu atendend'o meu amigo!
...Eu atendend'o meu amigo!
E cercaron-mi as ondas do alto mar;
non ei i barqueiro, nen sei remar.
...Eu atendend'o meu amigo! 
...Eu atendend'o meu amigo!
Non ei i barqueiro nen remador:
morrerei, fremosa, no mar maior.
...Eu atendend'o meu amigo! 
...Eu atendend'o meu amigo!
Non ei i barqueiro, nen sei remar:
morrerei, fremosa, no alto mar.
...Eu atendend'o meu amigo!
...Eu atendend'o meu amigo!

Estaba yo en la ermita de San Simón,
y cercáronme las olas, que grandes son.
....¡Esperando yo a mi amigo!
....¡Esperando yo a mi amigo!
Estando en la ermita ante el altar,
cercáronme las olas grandes del mar.
....¡Esperando yo a mi amigo!
....¡Esperando yo a mi amigo!
Y cercáronme las olas, que grandes son;
no tengo barquero ni remador.
....¡Esperando yo a mi amigo!
....¡Esperando yo a mi amigo!
Y cercáronme las olas del alto mar;
no tengo barquero, ni sé remar.
....¡Esperando yo a mi amigo!
....¡Esperando yo a mi amigo!
No tengo barquero ni remador:
moriré, hermosa, en el mar mayor.
....¡Esperando yo a mi amigo!
....¡Esperando yo a mi amigo!
No tengo barquero, ni sé remar:
moriré, hermosa, en el alto mar.
....¡Esperando yo a mi amigo!
....¡Esperando yo a mi amigo!

lunes, 8 de octubre de 2018

La "saudade", un profundo sentimiento galaico-portugués

La saudade es el sentimiento galaico-portugués por excelencia. La morriña, la melancolía, la nostalgia, la añoranza, esa sensación de haber perdido algo que queremos, bien sea la tierra natal, un ser querido, la juventud... El anhelo, el deseo, el sabor agridulce del recuerdo. Todo eso, y mucho más, es la saudade, que en Asturias llamamos señardá. Un sentimiento fáustico característico del Norte y totalmente ajeno a la alegría vital del hombre del Sur. Un pie en el decadentismo vital y literario.

El hombre ibérico del Norte es más atlántico, reservado, introspectivo. El del Sur, más mediterráneo, latino, vitalista, extravertido.

Al hombre norteño todo le vale para esa rememoración del tiempo ido, para esa evocación deleitosa del dolor de vivir y el placer de sentir. Ese regusto en la decadencia, el dolor y la muerte, pero rememorada desde la alegría de estar todavía aquí, del lado de la vida y de los vivos. El norteño gusta de la austeridad y el estoicismo, frente al epicureísmo hedonista del Sur.

Dicen que saudade tiene que ver con la palabra latina "solitatem", soledad, aunque es una etimología no corroborada al ciento por ciento. Lo cierto es que parece que en el corazón se nos pusiera un poco de niebla: el frío de lo perdido, la lluvia de las lágrimas, la oscuridad de lo no atisbado... y la esperanza del rayo de sol que se adivina al fondo.

Rosalía de Castro, CamõesFernando Pessoa, Martin Codax, Don Denís... Son muchos los poetas y escritores que han dejado obras llenas de saudade, desde las primera composiciones gallego-portuguesas: las cantigas.

El escritor luso Manuel Melo la definió así en 1660:
“bem que se padece e mal que se disfruta” (bien que se padece y mal que se disfruta).
El escritor luso Antonio Lobo Antunes, en El regreso de las carabelas (1988), deconstruye el mito de la saudade en relatos cínicos que presentan algo así como un autoengaño neurótico. En su obra imagina que, cuatro siglos después de la Era de los Descubrimientos, una distorsión temporal permite un encuentro moderno con Vasco de Gama.

El director de cine Manoel de Oliveira profundiza en el tema de la saudade: la vejez, el amor no correspondido, el anhelo de cuanto ya no existe, en películas como Viaje al principio del mundo (1997), donde unos viajeros, entre ellos el personaje que interpreta el actor italiano Marcelo Mastroaianni a los 72 años (su última película), van a los pueblos agrestes del norte portugués en busca de un pasado que coonocen solo en sueños.

Otra película llena de saudade es Lisboa story (1994), del alemán Wim Wenders, donde un ingeniero de sonido busca a un director desaparecido y descubre la ciudad a través de las escenas que el director dejó filmadas. Hay secuencias memorables como la melancólica filmación de los acantilados del cabo Espichel.

Otra película memorable es Fados (2007), del español Carlos Saura, homenaje a la música popular portuguesa y que completa su trilogía popular Tango y Flamenco. Aparecen leyendas del fado como Camené y Mariza, así como otros cantantes, como Caetano Veloso, Chico Buarque y Miguel Poveda.

Una palabra muy portuguesa. Y muy normal en una nación de marineros. Y de emigrantes, pues, en el siglo XX, Portugal fue una de las naciones más pobres de Europa, y eso hizo que millones de portugueses emigraran, hacia las antiguas colonias africanas (Angola, Mozambique), hacia Asia o América (Estados Unidos, Canadá, Venezuela, Argentina y Brasil, principalmente), hacia otros países de Europa (Andorra, Francia, Suiza, Alemania...).

Portugal es tan de emigrantes que hasta el propio rey emigró a Brasil (con la conquista de Portugal por las tropas napoleónicas, en el siglo XIX). Y es tan de saudade que hasta los judíos sefardíes expulsados del país por Manuel I, en 1496, la sentían en su largo exilio.

La saudade también está en la música popular, el fado. Amália Rodrigues, la "Rainha do fado", dijo: "Yo no canto fado. El fado me canta a mí". La palabra procede de "fatum", destino, hado. Las letras están plagadas de emoción y melancolía, de historias sobre los avatares del destino, de amantes alejados y amores imposibles. Lo emocional es en el fado tan importante como la técnica vocal. En 2011 el fado pasó a formar de la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco. El fado nace del pueblo, en los barrios obreros de Mouraria y Alfama en Lisboa, en burdeles y tabernas. Era hijo de los pobres y desheredados, tenía fama de indecoroso y fue postergado hasta que las clases altas se interesaron por este tipo de música y lo dieron a conocer al gran público. En el siglo XX se convirtió en símbolo nacional y se indagó en sus orígenes, donde hay relaciones con los ritmos africanos y brasileños, pero también con los cantos moriscos y las canciones de los trovadores provenzales. Genios como Amália Rodrigues lo hicieron universal. Nacida en 1920 en una familia pobre, popularizó el fado en las salas de conciertos y el cine, como en la película Capas negras, de 1947. El salazarismo usó el fado como símbolo: "fútbol, Fátima y fado", decían sus seguidores. Pero tras la muerte del dictador resurgió y Amália, muerta en 1999, fue llorada en todo Portugal y trasladada al Panteón Nacional. En el año 2000, Bruno de Almeida le dedicó un documental, The Art of Amalia.

En el fado es imprescindible la viola o guitarra portuguesa, de 12 cuerdas y forma de pera.

Hoy, son figuras punteras del fado la mozambiqueña Mariza, con álbumes de fusión como Terra (2008), con música étnica, ritmo africano, flamenco, latino y jazz. También destaca Carminho, joven de voz potente y lastimera.

En Cabo Verde, hay que destacar la morna, prima lejana del fado, con canciones lastimeras de pérdida y añoranza; sobresale Cesária Évora (1941-2011), la "diva descalza", con su dico Sodade (palabra criolla para saudade).

En Brasil, la saudade ha influido mucho en la bossa nova, un movimiento que comienza en 1958, con Chega de saudade, de Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes, y donde el cantante se queja de la pérdida de su amor y sale en su busca.

En Zaragoza hay un café bar con ese nombre, en el barrio de la Almozara. En Goa, en la India, hay una calle llamada "Rua das Saudades", como recuerdo del pasado colonial portugués. En Brasil, el 30 de enero es el Día da Saudades, un día ideal para que nos venza la añoranza, el recuerdo de antiguos amores, patrias lejanas, tiempos mejores.

El poeta y pintor Almada Negreiros dijo de la saudade:

"Porque o sentimento-síntese do povo português é a saudade e a saudade é uma nostalgia mórbida dos temperamentos esgotados e doentes. O fado, manifestação popular da arte nacional, traduz apenas esse sentimento-síntese. A saudade prejudica a raça tanto no seu sentido atávico porque é decadência, como pelo seu sentido adquirido definha e estiola" (Ultimatum Futurista às Gerações Portuguesas do Século XX)

Un vocablo especial; intraducible, pero necesario.

Pues eso: "saudade". Esa humedad que corroe y oxida y, a la vez, el frescor que nos vivifica cada mañana.
Saudade (1899), de Almeida Júnior

Saudades de Nápoles (1895), de Bertha Worms


El grupo asturiano Los Berrones canta "Señardá"

domingo, 1 de noviembre de 2015

Mendinho, trovador de las Rías Bajas

En la entrada anterior hemos hablado del trovador gallego Martín Codax, que da nombre a una famosa bodega de caldos del país. Ahora vamos a reproducir la única cantiga conservada de otro famoso trovador gallego, Meendinho (también conocido como  MeendiñoMendiñoMendinho). Es una cantiga de amigo, donde una mujer se queja por la ausencia de su amado.
Sedia-m' eu na ermida de San Simión
e cercaron-mi-as ondas que grandes son.
Eu atendend´o meu amigu'! E verrá?
   Estando na ermida, ant' o altar,
cercaron-mi-as ondas grandes do mar.
Eu atenden[d´o meu amigu'! E verrá?]
    E cercaron-mi-as ondas que grandes son:
non ei [i] barqueiro nen remador.
Eu [atendend´o meu amigu'! E verrá?]
    E cercaron-mi-as ondas do alto mar:
non ei [i] barqueiro ne sei remar.
Eu aten[dend´o meu amigu'! E verrá?]
    Non ei i barqueiro nen remador:
morrerei “eu”, fremosa, no mar maior.
Eu aten[dend´o meu amigu'! E verrá?]
    Non ei [i] barqueiro nen sei remar:
morrerei eu, fremosa no alto mar.
Eu [atendend´o meu amigu'! E verrá?]
    (Traducción: Estaba yo en la ermita de San Simeón y me cercaron las olas, que grandes son. ¡Yo esperando por mi amigo! Y, ¿vendrá? Estando en la ermita ente el altar me cercaron las olas grandes del mar. ¡Yo esperando por mi amigo! Y, ¿vendrá?' Y me cercaron las olas que grandes son, no tengo barquero ni remador. ¡Yo esperando por mi amigo! Y, ¿vendrá?' Y me cercaron las olas del alto mar: no tengo barquero ni sé remar. ¡Yo esperando por mi amigo! Y, ¿vendrá?' No tengo barquero ni remador; moriré hermosa en el mar mayor. ¡Yo esperando por mi amigo! Y, ¿vendrá? No tengo barquero ni sé remar, moriré hermosa en el alto mar. ¡Yo esperando por mi amigo! Y, ¿vendrá?)
    A Mendinho, Martín Codax, Xohán de Cangas y los trovadores gallegos se le dedicó el Día das Letras Galegas en el año 1998.

Literatura y vida: Martín Codax

El Pergamino Vindel

Literatura y vida, vida y literatura. Ambas van entremezcladas. Ayer mismo estaba yo en el supermercado haciendo la compra y vi una botella de vino que llamó la atención: se llamaba Martín Codax. Como el famoso juglar gallego. Así que llego a casa y me pongo a hacer búsquedas sobre el susodicho, y he encontrado cosas muy interesantes.

Lo primero que las bodegas Martín Codax son importantes productoras de albariño y otros caldos de calidad. Después que también existe un grupo de música antigua con ese nombre medieval. Y ahora, vamos a lo literario, que es el verdadero motor de este blog. ¿Quién fue Martín Codax?

Veamos, Wikipedia dixit:

"Martín Codax fue un trovador gallego, posiblemente de Vigo, por las continuas referencias a dicha ciudad en sus poemas, de entre mediados del siglo XIII y comienzos del siglo XIV. Apenas existen datos sobre la identidad del personaje.
       El corpus literario a él atribuido se limita a siete cantigas de amigo que figuran en los cancioneros de lírica galaicoportuguesa y en el Pergamino Vindel, en el que figura su nombre como autor de las composiciones. El descubrimiento de este pergamino fue fruto del azar: en 1914 el bibliógrafo Pedro Vindel lo encontró en su biblioteca, sirviendo de guarda interior a un ejemplar del De officiisde Cicerón."
Hay que añadir que, gracias al Pergamino Vindel, se conserva también la notación musical de las cantigas de Martín Codax, la más famosa de las cuales es "Ondas do mar de Vigo", con un marcado paralelismo:
Ondas do mar de Vigo
Ondas do mar de Vigo,
se vistes meu amigo?
E ai Deus!, se verra cedo?

Ondas do mar levado,

se vistes meu amado?

E ai Deus!, se verra cedo?

Se vistes meu amigo,

o por que eu sospiro?

E ai Deus!, se verra cedo?

Se vistes meu amado,

por que ei gran coidado?

E ai Deus!, se verra cedo?
(Olas del mar de Vigo // Olas del mar de Vigo, / ¿Visteis a mi amigo? / ¡Ay Dios! ¿vendrá pronto? // Olas del mar agitado, / ¿Visteis a mi amado? / ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto? // ¿Visteis a mi amigo, / aquél por quien yo suspiro? / ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto? // ¿Visteis a mi amado, / quien me tiene tan preocupada? / ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?)
"A fada e o dragón", de Xaime QuesadaMonumento dedicado a los trovadores (Martín Codax, Mendinho...) de la Ría de Vigo.

miércoles, 19 de agosto de 2015

"Levantous'a velida", una cantiga de don Denís de Portugal musicada por Amancio Prada

Don Denís de Portugal (1261-1325), que fue rey del país vecino desde 1279, era además un magnífico trovador; de hecho fue el último de la lírica gallego-portuguesa. Sus cantigas de amigo y de amor se cuentan entre las más famosas de todas ellas: "¡Ay flores, ay flores do verde pino...", por ejemplo.

Aquí traemos una de las más conocidas, "Levantous'a velida", a la que ha puesto música el cantautor berciano (del Bierzo, León) Amancio Prada, a quien debemos otras magníficas musicalizaciones de clásicos de la literatura hispánica (el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, los poemas de Rosalía de Castro...)


Levantou-s'a velida,
       levantou-s'alva,
e vai lavar camisas
       eno alto,
       vai-las lavar alva.
Levantou-s'a louçana,
       levantou-s'alva,
e vai lavar delgadas
       eno alto,
       vai-las lavar alva.
[E] vai lavar camisas;
       levantou-s'alva,
o vento lhas desvia
       eno alto,
       vai-las lavar alva.
E vai lavar delgadas;
       levantou-s'alva,
o vento lhas levava
       eno alto,
       vai-las lavar alva.
O vento lhas desvia;
       levantou-s'alva,
meteu-s'[a] alva em ira
       eno alto,
       vai-las lavar alva.
O vento lhas levava;
       levantou-s'alva,
meteu-s'[a] alva em sanha
       eno alto,
       vai-las lavar alva.