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lunes, 9 de mayo de 2022

Margarita Gautier, vista por Rubén Darío

 Margarita Gautier es "la dama de las camelias", que da título a la famosa novela de Alejandro Dumas (hijo) del mismo título. A su vez, esta novela inspiró a Verdi su ópera La traviata, una de las más importantes del repertorio internacional. Así ve a la famosa cortesana Rubén Darío, en un famoso soneto modernista. El final del poema, donde aparece la muerte, tiene que ver con el trágico fin de la dama en la novela de Dumas y en la ópera de Verdi, muerta en plena juventud a causa de la tuberculosis.

Margarita

In memoriam…

¿Recuerdas que querías ser una Margarita
Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos, en la primera cita,
en una noche que ya no volverá.

Tus labios escarlatas de púrpura maldita
sorbían el champaña del fino baccarat;
tus dedos deshojaban la blanca margarita:
«Sí… no… sí… no…»¡y sabías que te adoraba ya!

Después, ¡oh flor de Histeria!, llorabas y reías;
tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;
tus risas, tus fragancias, tus quejas eran mías.

Y en una tarde triste de los más dulces días,
la Muerte, la celosa, por ver si me querías,
¡como a una margarita de amor te deshojó!

sábado, 4 de mayo de 2019

"La traviata" (1853), de Giuseppe Verdi

La traviata, que quiere decir la "extraviada", en el sentido de "perdida", palabra que se aplica a una mujer de vida disoluta, es una de las óperas más conocidas de Verdi. Está inspirada en La dama de las camelias, de Alexandre Dumas hijo. (El padre es el famoso autor de Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo).

La historia es más o menos la siguiente: El comienzo es con el famoso brindis que reproducimos más abajo. Violeta Valéry y sus amigos brindan por la vida y la fiesta. Ella es una cortesana, es decir, una mujer mantenida, que vive de sus amantes. Está enferma de tuberculosis y quiere vivir plenamente el tiempo de vida que le queda. El joven Alfredo Germont está enamorado de ella, pero ella no se lo toma en serio, porque no cree que el amor de verdad sea para una mujer como ella. Pero después decide darle una oportunidad al Amor: amar y ser amada. Así que los dos de van al campo, se alejan de París, llevan una vida tranquila, feliz. Violeta recibe muchas invitaciones a fiestas, que rechaza. Solo quiere estar al lado de Alfredo.

Todo va sobre ruedas hasta que aparece el padre de Alfredo, el señor Giorgio Germont, él le pide a Violeta que deje a su hijo, porque la mala reputación de ella está manchando al apellido Germont. Incluso le dice que a su hija, la hermana de Alfredo, la va a dejar su novio por no emparentar con una familia con un renombre en entredicho. Además, le recuerda a Violeta que no será joven y bonita toda la vida, que Alfredo acabará cansado de ella. Así que le pide que haga de ángel protector de los Germont y permita a Alfredo irse. ¿Cómo conseguirlo? Simplemente, dándole celos, volviendo con alguno de sus antiguos amantes. Alfredo se enfada mucho al saberlo, va a una fiesta parisina donde está ella y se comporta como un bruto, lanzándole a la cara, delante de todos, a Violeta un montón de dinero y diciendo delante de todos que ya le ha pagado todas sus deudas.

Violeta enferma para morir. Espera en su apartamento de París a que venga Alfredo, lee una carta del señor Germont en la que le dice que ha hablado con su hijo y le ha contado todo, le promete que irán a verla. Ella espera y espera y cuando está a punto de morir, recibe la visita de Alfredo y su padre. Ella se pone muy contenta, le dice al médico que se va a curar, que el amor la va a sanar. Quiere salir de casa, ponerse bonita para Alfredo, pero las fuerzas le fallan y muere en los brazos de él, que llora desconsoladamente.

Y eso, en la ópera. En la novela de Dumas, aún es peor: Alfredo, que aquí se llama Armando, no llega a tiempo. Y Violeta, que ahora es Margarita, se muere sola.


Más información:
  • Alcolea, Ana (2018), El maravilloso mundo de la ópera.  Ilustr.: Óscar T. Pérez. Madrid: Anaya.