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viernes, 31 de mayo de 2019

One Punch-Man

One Punch-Man es un web cómic creado por ONE, que se lleva publicando desde el 2009. Se ha adaptado a anime (en emisión desde 2015) y también tiene un versión redibujada por Yusuke Murata (desde 2012).
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(A la izquierda se puede ver la versión de ONE y a la de la derecha la de Yusuke).

Este web comic entra en la categoría de "seinen" (género calificado para gente adulta, en las que el autor quiere hablar de algún tema demostrándolo en la vida del protagonista), .

La historia trata de Saitama (25 años) , un superhéroe por hobby, que tras hacer entrenamiento realmente básico (100 flexiones, 100 sentadillas y 10 km cada día), se ha hecho exageradamente poderoso. El problema es que está aburrido de su fuerza, ya que están fuerte que derrota a todos sus contrincantes de un golpe, cuando lo que quiere es una pelea frenética, en la que él tenga la opción de perder, en la que tenga que dar lo mejor de sí.

El cómic comienza prácticamente cuando Saitama salva a Genos (19 años), un ciborg que va de ciudad en ciudad buscando al ciborg que destruyó su ciudad y vengar se de él. Al ver el gigantesco poder que tiene el protagonista, le ruega ser su aprendiz para lograr ese poder también.

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(Saitama con su traje de héroe)                               (Genos)

A mí me ha gustado este web comic porque gran parte de este es una clara parodia de obras del género shonen (género calificado para adolescentes, en las que abundan la acción y contienen toques cómicos. Ej: Dragon Ball, Naruto...) y también a los cómics de superhéroes. Un ejemplo de la parodia a obras shonen es que Saitama alcanza un gran poder en poco tiempo y con un entrenamiento básico, cuando por lo general, en ese género, para conseguir gran poder, el protagonista debe entrenar mucho o hacer entrenamientos muy complicados. Otro ejemplo podría ser que de normal cuando alguien gana poder le crece el pelo, pero a Saitama le ocurre lo contrario, ya que se queda calvo al ganar poder. También, en ese tipo de obras, cuando el protagonista lucha contra un personaje importante acaba la pelea aprendiendo algo, pero en este caso Saitama es el que acaba dando una lección a su contrincante, siempre que no sea un monstruo.

Realmente recomiendo esta obra, ya que aunque aunque tenga parodias a otras obras de acción, no hace falta ver ninguna de esas para disfrutar esta.


martes, 26 de marzo de 2019

"No vale entristecerse. La sombra que te lo ha dado; la sombra que se lo lleve"

A continuación, voy a hablaros de un poeta español muy especial para mí del cual seguro habéis oído hablar. Si es así, os invito a que sigáis leyendo y si no lo es, también.

El curso pasado, al igual que muchos de mis compañeros y compañeras, formé parte del proyecto del “Aula del tiempo” dirigido por Graciela de Torres Olson, en el que cada uno encarnaba el personaje que quería. En el segundo trimestre, debíamos elegir a uno que perteneciera al siglo XX, y con los ojos vendados, decidí emprender la aventura que me marcó y que perdura hasta día de hoy.
Yo fui Miguel Hernández y esta, es su historia.


Nació un 30 de octubre de 1910 en Orihuela, provincia de Alicante. Allí vivió junto a sus padres don Miguel y doña Concepción, y sus seis hermanos, del pastoreo de cabras. 

Se formó por sus propios medios yendo a bibliotecas y tertulias literarias donde tuvo la oportunidad de conocer a célebres como Pablo Neruda, Rafael Alberti o Vicente Aleixandre.

Viajó un par de veces a Madrid para darse a conocer, pero sólo la segunda le fue fructífera, pues se le reconoció su trabajo y esfuerzo de muchos años.

A su vuelta escribió su primer libro titulado “Perito en lunas”, uno de los más criticados negativamente que le costó la enemistad con Federico García Lorca.
Llevó a cabo también Misiones Pedagógicas cuyo objetivo era divulgar la cultura, el arte y la magia del saber allí donde faltaba.

En 1935 la muerte de su compañero y amigo Ramón Sijé, también escritor, supuso un duro golpe en su vida. Dicho suceso lo marcó hasta tal punto que lo llevó a escribir una elegía en su conmemoración y a dedicarle varias de sus obras. Un año después comenzó la guerra civil, en la que luchó desde el partido republicano, ideología que le condenó de por vida, pero a la que nunca falló.

En 1937 se casó por lo civil con Josefina Manresa, junto a la que tuvo dos hijos, Manuel Ramón que falleció con tan solo diez meses por desnutrición y Manuel Miguel.

En 1939 la guerra había terminado y esta etapa le sirvió a nuestro poeta como gran fuente de inspiración. Tras ella escribió “Viento del pueblo” y “El rayo que no cesa”. En 1940 le detuvieron definitivamente en el Reformatorio de Adultos de Alicante tras años perseguido por sus ideales de izquierdas.




Se le condenó a pena de muerte pero gracias a José María Cossío, académico y amigo, se le conmutó por una pena de 30 años de cárcel. Allí coincidió con Antonio Buero Vallejo, escritor también con renombre en aquella época. Tuvo varias oportunidades de salvarse, pero eso suponía renunciar a sus creencias, y eso era algo que el poeta nunca se planteó. Además de sufrir maltratos y vejaciones padeció de tuberculosis pulmonar aguda, lo que resultó ser la causa de su muerte en 1942.

Los temas principales de sus obras son el amor, la muerte, la guerra, el hambre, la miseria, el sufrimiento y el dolor. Muestra siempre su alma reivindicativa y sus ansias por cambiar el mundo en que ha nacido, pero la mayoría de sus poemas connotan una profunda tristeza, con sentimientos hondos. Miguel Hernández pese a todo creía en la dignidad del ser humano y destacaba por su integridad y lealtad a sus principios.



Aquí, adjunto algunas de mis poesías favoritas que no son, ni mucho menos, las más célebres (Elegía a Ramón Sijé o Nanas de la cebolla).

“Guerra”, a mi parecer es una composición preciosa que sintetiza el sentimiento de sufrimiento constante ante tal situación y describe el estilo de “poesía de guerra”, como así se denominó tiempo después de que salieran a la luz dichos escritos relatados en aquella etapa.

GUERRA
     
Todas las madres del mundo,
ocultan el vientre, tiemblan,
y quisieran retirarse,
a virginidades ciegas,
el origen solitario
y el pasado sin herencia.
Pálida, sobrecogida
la fecundidad se queda.
El mar tiene sed y tiene
sed de ser agua la tierra.
Alarga la llama el odio
y el amor cierra las puertas.
Voces como lanzas vibran,
voces como bayonetas.
Bocas como puños vienen,
puños como cascos llegan.
Pechos como muros roncos,
piernas como patas recias.
El corazón se revuelve,
se atorbellina, revienta.
Arroja contra los ojos
súbitas espumas negras.

La sangre enarbola el cuerpo,
precipita la cabeza
y busca un hueco, una herida
por donde lanzarse afuera.
La sangre recorre el mundo
enjaulada, insatisfecha.
Las flores se desvanecen
devoradas por la hierba.
Ansias de matar invaden
el fondo de la azucena.
Acoplarse con metales
todos los cuerpos anhelan:
desposarse, poseerse
de una terrible manera.

Desaparecer: el ansia
general, creciente, reina.
Un fantasma de estandartes,
una bandera quimérica,
un mito de patrias: una
grave ficción de fronteras.
Músicas exasperadas,
duras como botas, huellan
la faz de las esperanzas
y de las entrañas tiernas.
Crepita el alma, la ira.
El llanto relampaguea.
¿Para qué quiero la luz
si tropiezo con tinieblas?

Pasiones como clarines,
coplas, trompas que aconsejan
devorarse ser a ser,
destruirse, piedra a piedra.
Relinchos. Retumbos. Truenos.
Salivazos. Besos. Ruedas.
Espuelas. Espadas locas
abren una herida inmensa.

Después, el silencio, mudo
de algodón, blanco de vendas,
cárdeno de cirugía,
mutilado de tristeza.
El silencio. Y el laurel
en un rincón de osamentas.
Y un tambor enamorado,
como un vientre tenso, suena
detrás del innumerable
muerto que jamás se aleja.


SONETO

Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.

Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.

Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.

Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.



CANCIÓN ÚLTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.



LLAMO A LA JUVENTUD 

Sangre que no se desborda,
 juventud que no se atreve, 
ni es sangre, ni es juventud, 
ni relucen, ni florecen. 
Cuerpos que nacen vencidos, 
vencidos y grises mueren: 
vienen con la edad de un siglo, 
y son viejos cuando vienen.



VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN 

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta. 
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama, 
tendré apretados los dientes 
y decidida la barba. 
Cantando espero a la muerte, 
que hay ruiseñores que cantan 
encima de los fusiles 
y en medio de las batallas.



Al principio, Miguel Hernández no era un poeta muy conocido, mas poco a poco fue tomando importancia por su heroicididad ante las situaciones tan duras que le tocó vivir y la perfección con que las relató. Por ello, artistas como Joan Manuel Serrat hicieron sus propias versiones de los poemas en forma de canción y gracias a esto, mucha más gente empezó a leerlo y a interesarse por sus escritos. En concreto, este músico catalán grabó un disco completo con los versos más representativos del poeta levantino.


A continuación, "Menos tu vientre", un poema en el que este autor habla de la salvación que le supone el hecho de esperar un hijo. El vientre de su mujer es la única verdad y fuera de eso todo es incierto y oscuro.
Esta composición literaria con la voz de Serrat es una auténtica delicia y hace de un poema breve y conciso, algo elaborado y espectacular.

Miguel Hernández fue, es y será un ejemplo a seguir, tanto en el aspecto literario como en lo humano, ya que luchó hasta el final por lo que defendía con un lema claro: "No vale entristecerse. La sombra que te lo ha dado; la sombra que se lo lleve".




Menos tu vientre, 
todo es confuso. 
Menos tu vientre, 
todo es futuro 
fugaz, pasado 
baldío, turbio. 
Menos tu vientre, 
todo es oculto. 
Menos tu vientre, 
todo inseguro, 
todo postrero, 
polvo sin mundo. 
Menos tu vientre, 
todo es oscuro. 
Menos tu vientre 
claro y profundo.



FUENTES CONSULTADAS

martes, 22 de mayo de 2018

Héroes.

Héroes. Cuando éramos pequeños y alguien decía esa palabra, solíamos pensar en personajes como Superman, Spiderman, Batman... Esos grandes superhéroes que luchan contra temibles villanos y siempre vencen.

Pero cuando crecemos, comenzamos a pensar en médicos, grandes científicos, personas que luchan por lo que creen...

Sin embargo, en según qué ocasiones no  nos damos cuenta de que probablemente, algunos de los mayores héroes se  encuentran muy cerca; nuestros padres.

Esas personas que trabajan veinticuatro horas al día durante trescientos sesenta y cinco días, (sesenta y seis si es año bisiesto), para que podamos vivir lo más cómodamente posible. Aunque eso no es lo más increíble, sino que no cobren por ello. Lo hacen gratis, por amor. Amor a sus hijos.

Nuestra madre tiene que cargar con nosotros durante nueve meses, (a excepción de los que vienen con prisa). Le provocamos vómitos, dolor, malestar... ¡Y encima le damos patadas!

Después de parirnos (o de nacer por cesárea, eso ya como cada uno lo vea), nuestros padres renuncian a su sueño para atendernos durante las noches, tienen que enseñarnos a hablar, a andar, darnos de comer, educarnos... Vamos, que casi viven por nosotros.

Luchan contra los monstruos de los armarios, de debajo de las camas... Incluso los que se ocultan en la oscuridad. No sé cómo lo hacen, pero siempre acaban venciendo.

Luego, cuando crecemos, tienen que soportar nuestros cambios de humor adolescente, nuestros enfados, corazones rotos y problemas que ni los propios jóvenes entienden...

Eso sin mencionar que cada vez que nos vamos de viaje, salimos de noche... Pasan algunos de los peores momentos de sus vidas. No saben si estamos bien, temen que nos pueda ocurrir algo. Vamos, que se pegan la vida estresados y preocupados.

Aunque eso no es lo mejor de todo, sino que a pesar de que nos enfademos con ellos, les gritemos o les digamos que no nos entienden, ellos no dejan de querernos. Eso sin mencionar que la mitad de las veces no les damos ni las gracias por todo lo que hacen...

Sin duda alguna, ser padres es un verdadero reto. Un trabajo para el que no existe un grado medio, superior... No hay una facultad de padres. Nadie va a venir a enseñarte.

Es algo que nace desde dentro. Y una vez que lo tienes, solo puedes intentar dar lo mejor de ti, por el bien de tu hijo.

El amor de nuestros padres es incondicional, pues una vez que nacemos ellos renuncian a muchas cosas, más de lo que creemos. Ya no pueden hacer todo lo que les gustaría porque tienen que cuidarnos hasta que seamos capaces de hacerlo por nosotros mismos. Se aseguran de que han hecho todo lo posible para que nuestro futuro sea feliz.

Sin embargo, nuestros padres no son perfectos, y quien diga lo contrario miente. No existe la perfección. Ni siquiera para los héroes. Aunque eso es precisamente lo que los hace tan especiales, que a pesar de todos sus errores siempre intentan hacer lo mejor por nosotros, a pesar de que no sea la mejor opción para ellos. Siempre seremos lo primero.

Así que puede que nuestros padres no hayan ganado un Premio Nobel, (al menos los de la mayoría, con los afortunados no me meto), ni hayan encontrado la cura para el cáncer... Incluso que no anden por ahí en mallas ceñidas y salvando al mundo con sus poderes. Pero eso no les quita lo valiente.

Ellos siempre serán unos héroes, por todo lo que hacen. Por todo a lo que renuncian. Pues no hay mayor poder que el amor.