"Iesu, dulcis memoria" pertenece al repertorio clásico de los coros del mundo mundial. En su versión más conocida, se atribuye su música a Tomás Luis de Victoria (1548-1611), el Mozart español, un auténtico superdotado de la música polifónica. Victoria es uno de los mejores representantes de la escuela española de música renacentista y se le considera un anticipador de las complejidades del barroco, que se desarrollaría en el siglo siguiente, el XVII.
La letra data del siglo XI y es de san Bernardo de Claraval (1090-1153), un monje fundador y difusor de la orden del Císter por toda Europa, autor de una de las poesías más hermosas de la historia del cristianismo: el "Iubilus de nomine Iesu", compuesto por muchas estrofas (entre 40 y 80). De ellas, tradicionalmente, en los monasterios se cantaban cinco en en maitines, cinco en laudes y cinco en vísperas de la fiesta del Nombre de Jesús, y por esa razón existen varias musicalizaciones, realizadas a lo largo de varios siglos, del himno tradicionalmente llamado "Iesu, dulcis memoria". Hay versiones tanto de canto gregoriano como de polifonía.
Dejamos aquí la letra en latín y, debajo, su traducción al español:
Iesu dulcis memoria
dans vera cordis gaudia:
sed super mel et omnia
eius dulcis praesentia.
Nil canitur suavis,
nil auditur iucundius,
nil cogitatur dulcius
quam Iesus, Dei Filius.
Iesu, spes paenitentibus,
quam pius es petentibus!
Quam bonus te quaerentibus!
Sed quid invenientibus?
Nec lingua valet dicere
Nec littera exprimere
Expertus potest credere
Quid sit Iesum diligere.
Sis, Iesu, nostrum gaudium,
Qui es futurus praemium:
Sit nostra in te gloria
Per cuncta semper saecula. Amen.
TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL
Dulce es el recuerdo de Jesús,
que trae la alegría verdadera al corazón;
pero su presencia es más dulce que la miel
y que todas las cosas.
Nada más dulce puede cantarse,
nada más agradable de escuchar,
nada más delicioso en qué pensar
que Jesús, el Hijo de Dios.
¡Jesús, esperanza de los que se convierten,
qué bueno eres con los que te suplican!,
¡Qué bueno con los que te buscan!,
¿Qué serás para los que te encuentran?
Ni la lengua puede decirlo,
ni la escritura expresarlo;
solo quien lo ha experimentado
sabe lo que es amar a Jesús.
Jesús, sé nuestra alegría,
tú que eres nuestra futura recompensa.
Que nuestra gloria sea estar contigo
por toda la eternidad. Amén.
Normalmente, se suele cantar una sola estrofa. Dejamos aquí algunas musicalizaciones del "Iesu, dulcis memoria".
La versión de Tomás Luis de VictoriaVersión en canto gregorianoOtra versión para canto gregorianoEl himno de san Bernardo de Claraval