domingo, 15 de febrero de 2026

"Nocturnos de la ventana", de Federico García Lorca - "Nocturno número 2"

En un post anterior, empezamos con nuestro comentario de los "Nocturnos de la ventana", de Federico García Lorca. Si allí veíamos el "Nocturno número 1", ahora analizaremos el "Nocturno número 2", también lírico y breve y con la misma simbología lorquiana: la noche, el agua, la muerte,  el tono intimista, el onirismo, el yo poético, la presencia del misterio, del dolor y del deseo.

NOCTURNO número 2

     Un brazo de la noche

entra por mi ventana.

         Un  gran brazo moreno

con pulseras de agua.

     Sobre un cristal azul

jugaba al río mi alma.

      Los instantes heridos

por el reloj pasaban.


Otra vez se nos queda una sensación de muerte y belleza. De nuevo hay una marcada presencia de lo natural (la noche, el agua, el río) y de ese tiempo agónico, que hiere y mata, con unas saetas del reloj convertidas en flechas de muerte. De nuevo, la marcada presencia de lo sombrío y lo trágico.

La rima es asonante, el ritmo está muy marcado en el poema, por lo que resultaba relativamente fácil ponerle música. El nivel simbólico es nuevamente muy elevado, surrealista, de ahí que el significado de los versos quede tan abierto a la interpretación del lector. Eso sí, ya no estamos ante un yo voyeur que mira desde la ventana, como en el "Nocturno número 1" , sino ante el yo que vive la tragedia, que siente el "brazo moreno" de la noche y la muerte: la niña nota que, por instantes, se ahoga.

La música es de nuevo de Francesc Vila y Ginferrer (1922-2011), pedagogo, compositor y director de coros. 

Los "Nocturnos de la ventana" están incluidos en el libro Canciones (1921-1924), perteneciente a la primera etapa del poeta, y dedicados a José de Ciria y Escalante (1903-1924), poeta tempranamente desaparecido -por culpa del tifus- que Federico conoció en la Residencia de Estudiantes de Madrid, en sus años jóvenes.

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