lunes, 15 de diciembre de 2025

Sobre el pleonasmo y la doble negación

El pleonasmo (del griego πλεονασμός pleonasmós; de πλέον, pléon, ‘más, demasiado’) es una redundancia, un exceso de información viciosa, que no aporta nada al mensaje. Es frecuente en la lengua hablada y algo menos en la escrita, que se supone más cuidada. Y por supuesto, es inelegante, pues afea el discurso, lo alarga innecesariamente. A veces, aparece en la poesía con finalidad estilística, para dar énfasis o reforzar una idea. Pero debe usarse este recurso con precaución, pues colinda con el ámbito de la perogrullada y la tautología.

Algunos ejemplos de pleonasmo con verbos:

  • Subir arriba, para arriba (basta con "subir", ya presupone "para arriba").
  • Bajar abajo, para abajo.
  • Nadar por el agua.
  • Volar por el aire.
  • Entrar para dentro, adentro.
  • Salir para afuera, sacar fuera.
  • Llorar por/de los ojos, como en el Poema de Mio Cid, que comienza contando cómo el Cid se lamentaba por su destierro: "De los sos oios tan fuertemientre llorando..."
  • Deambular sin rumbo
  • Venir aquí
  • Beber líquidos
  • Callar la boca
  • Conocer por primera vez
  • Inventar por primera vez
  • Oponer resistencia
  • Perdurar en el tiempo
  • Prever con antelación
  • Soler hacer algo a menudo

Algunos ejemplos con sustantivos y determinantes:

  • Cita previa (la cita ya presupone antelación).
  • Error no intencionado (el error se entiende involuntario).
  • Ambos dos ("ambos" solo puede referirse a "dos", por lo que es pleonástico este uso en español; no así en italiano, donde se dice "ambidue").
  • Accidente fortuito
  • Antecedentes previos
  • Base fundamental
  • Desenlace final
  • Destino final
  • Falso pretexto
  • Hecho real
  • Máximo paroxismo
  • Mentira falsa
  • Nexo de unión
  • Lava volcánica
  • Pared divisoria
  • Pegamento adhesivo
  • Peluca postiza
  • Persona humana
  • Protagonista principal
  • Puño cerrado
  • Querella criminal
  • Regalos gratis
  • Réplica exacta
  • Sorpresa inesperada
  • Supuesto hipotético
  • Testigo presencial
  • Un viejo anciano
  • Una sonrisa en los labios

Algunos ejemplos con adjetivos (la primera palabra ya contiene toda la información).

  • Blanco claro
  • Negro oscuro
  • Interrelacionados entre sí
  • Mi propia opinión personal
  • Donativo voluntario
  • Hueco por dentro

Otra cosa distinta es la doble negación, que en español puede resultar redundante, pero es correcta gramaticalmente. Así, verbigracia, decimos "No tengo nada", para significar que carecemos absolutamente de todo. En otras lenguas, como el inglés, una expresión con doble negación del tipo "I don't have nothing" se entendería como "Tengo algo", como afirmación; de ahí que haya que cambiarla por "I don't have anything" si queremos mantener la idea de la carencia absoluta ("No tengo nada"). Pasa lo mismo con "nadie", "jamás", "tampoco" y "nunca", palabras con las que es posible utilizar en español la doble negación: "No vino nadie", "No lo había visto jamás", "No paga nunca", "Ella no viene tampoco".

Curiosamente, en español aparece la doble negación cuando  el adverbio "no" va delante del verbo, pero desaparece si se anteponen los adverbios "nunca", "jamás" y "tampoco", los pronombres "nada", "nadie" o el indefinido "ningún(o)-a-os-as", ya sea determinante o pronombre. Así, decimos:

  • "No viene nunca por aquí", pero "Nunca viene por aquí".
  • "No lo había visto jamás", pero "Jamás lo había visto".
  • "No viene ella tampoco", sin embargo "Ella tampoco viene".
  • "Aquí no compró nada", mas "Nada compró aquí".
  • "No lo ha visto nadie", y sin embargo "Nadie lo ha visto".
  • "No ha venido ninguna", y con anteposición del pronombre: "Ninguna ha venido".
  • "No ha venido ningún ministro" frente a "Ningún ministro ha venido", con el determinante antepuesto.
El indefinido "ningún-ninguno", masculino y singular, se apocopa cuando es determinante y aparece la forma plena cuando es un pronombre. Por ejemplo:
  • "No tenía ningún amigo" (forma apocopada).
  • "Ningún conocido lo apoyó" (con apócope).
  • "Ninguno lo sabía" (forma plena).
En italiano, también la doble negación es correcta y muy frecuente. Por ejemplo: "Il maestro non diede i libri a nessuno", "El maestro no dio los libros a ninguno"

En el latín clásico, sin embargo, la doble negación se correspondía con una afirmación (como ocurre hoy día en inglés). Por ejemplo, "Nemo est" significa "No hay nadie" y "Nemo non est" vale tanto como "Nadie falta, están todos".

Por contra, en el latín vulgar, el que se hablaba en la calle y del que derivan principalmente las lenguas romances, existía una tendencia muy marcada a reforzar la negación con un nombre que indicase poca cantidad o poca dimensión y de ahí es de donde pasa el sistema de doble negación a las lenguas romances.

Por ejemplo, en francés, "je ne vais pas", "no voy", literalmente significa "yo no voy ni un paso más allá", con la negación "pas" procedente del término latino passum, "paso".

También en italiano existe el adverbio de negación "mica" ("brizna, migaja, pedacito") que sirve para reforzar la negación:
  • "Io non sono mica stupido", "No soy nada estúpido, no soy estúpido para nada".
  • "Non sto mica (=affato) bene!, "No estoy nada bien".
  • "Mica male questa maglietta!", "No está nada mal esta camiseta"

En los usos lingüísticos dialectales de Aragón, Cataluña y Valencia, se conserva el uso de "mica, miqueta" con su valor original de pequeña cantidad: "Añade una miqueta (una pizca) de sal".

Volviendo al no pleonástico, aparece con cierta frecuencia en español, en frases como
  • "No me marcharé hasta (no) haber resuelto el asunto".
  • "No me marcharé hasta que (no) me echen".
Como vemos, el no pleonástico es un refuerzo que se puede añadir (o no) a la frase, pero sin que le aporte valor negativo. No se considera un uso elegante, según algunos gramáticos, porque añade anfibología (ambigüedad) a la frase. Por ejemplo, en este ejemplo que tomo del Diccionario de uso del español, de María Moliner, se ve clara la doble interpretación (positiva o negativa) que permite la frase, sin que se sepa a ciencia cierta cuál es su significado real:
  • "No sembraremos hasta que no llueva". ¿Se quiere decir que no sembraremos hasta que empiece a llover o hasta que deje de llover? Lo mejor en casos como este es evitar ambigüedades y buscar una redacción más clara, por ejemplo: "No sembraremos hasta que deje de llover", "No sembraremos hasta que ya no llueva", "No sembraremos hasta que empiece a llover" * (nota 1).
El no pleonástico no es exclusivo del español, también se da en las otras lenguas romances, como el francés, el portugués, el catalán o el italiano. También se le llama no expletivo (de explere, "llenar" en latín) o no fraseológico. Sus características son siempre que no añade contenido negativo a la oración y, habitualmente, que es opcional (aunque en ocasiones se ha generalizado tanto su uso que se ha lexicalizado y siempre aparece).

  • "C'è mancato poco che (non) lo vedessi", "Ha faltado poco para que (no) lo viese", en el sentido de "Casi lo veo".
  • "Je crains qu'il (ne) soit trop tard", "Temo que (no) sea demasiado tarde".
  • "Vale mais que estudes que (não) te divirtas", "Más vale que estudies a que (y no que) te diviertas" (el "não" intensifica la segunda parte de la comparación, no la niega).
  • "Não sei o que (não) aconteceu", "No sé lo que (no) pasó".
  • "Fes-ho abans que (no) vingui", "Hazlo antes de que (no) venga".
  • "No ho faré fins que (no) ho demanis", "No lo haré hasta que (no) lo pidas".
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* nota 1: Para más información sobre la anfibología o ambigüedad, puede verse la siguiente entrada:

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