miércoles, 3 de abril de 2019

"Nabuco" (1842), de Giuseppe Verdi

Cuando se estrenó Nabuco en 1842, en el teatro de La Scala, de MilánItalia todavía no había alcanzado su unificación nacional. Parte del territorio pertenecía a Austria, pero los italianos querían ser un único país.

Y en esto apareció Verdi, con su ópera de tema judío. Giuseppe Fortunino Francesco Verdi había nacido el 10 de octubre de 1813 en el pueblecito de Le Roncole, su padre era posadero, muy pronto mostró interés por la música y con siete años comenzó a recibir lecciones; a los 18 años, ya había compuesto su primera ópera: Oberto, conte di San Bonifacio. Además de músico, Verdi también fue un patriota (fue elegido diputado en 1861), partidario, como no podía ser menos, de la unificación de Italia. En este coro, considerado su obra maestra, están presentes sus dos facetas de músico y político.

Los protagonistas de Nabuco están tomados de la Biblia. La obra está ambientada en la antigua Babilonia, la de los jardines colgantes. El pueblo judío está dominado por Nabucodonosor II, rey babilónico. La joven Abigaíl se cree hija del rey, pero en realidad solo es una esclava hija de esclava. Ella quiere apoderarse del trono y eliminar a la legítima heredera, Fenena, a quien los judíos tienen presa como rehén para negociar su libertad. Fenena ama a Ismael, caudillo hebreo, al que también ama Abigaíl. En medio de muchas intrigas, Abigaíl sabe por fin que no es hija del rey. Por su parte, el pueblo judío reclama su libertad, en el coro más famoso de la historia de la ópera: "Va, pensiero, sull'alli dorate..." ("Vuela, pensamiento, sobre las alas doradas...")

La ópera acaba con la muerte de Abigaíl y la promesa de Nabucodonosor de reconstruir el templo de Jersualén que él había destruido tiempo atrás.

La ópera es de gran dificultad para la soprano, el papel de Abigaíl. El libreto es obra de Temistocle Solera y se inspira en en el salmo 137 «Super flumina Babylonis».

Cuando el público escuchó el "Va pensiero", cantado por el coro de esclavos, tuvo tal éxito que se convirtió en el canto por la libertad y la unificación de Italia. La gente gritaba "¡Viva VERDI!" queriendo lanzar una consigna, porque el apellido del compositor escondía las siglas Vittorio Emmanuele, Re Di Italia, un grito a favor de Víctor Manuel de Saboya a quien los patriotas italianos querían como rey del país unificado.

"Va, pensiero" se ha convertido, desde el momento de su creación, en el canto de los pueblos oprimidos. Es una llamada a la resistencia y a no desfallecer en la adversidad, a la lucha por la libertad y por nuestros derechos reprimidos.

Una anécdota sobre el nombre de Nabucodonosor: algunos lo consideran el primer trabalenguas, de ahí que Verdi lo abreviara en Nabuco.

Otra anécdota: En el programa Barrio SésamoEpi tenía una maceta en la que vivían unos extraños bichitos a los que él miraba sin que ellos tuvieran idea de su existencia. Esos bichitos, que en inglés se llamaban Twiddlebugs, en español se tradujeron por Nabucodonosorcitos.

Dejamos aquí un vídeo donde el coro canta la canción emocionando al público de tal manera que realiza un bis, algo más bien poco frecuente en el caso de los coros de ópera.


En italiano

Va, pensiero, sull'ali dorate;
va, ti posa sui clivi, sui colli,
ove olezzano tepide e molli
l'aure dolci del suolo natal!
Del Giordano le rive saluta,
di Sionne le torri atterrate...
Oh mia patria sì bella e perduta!
Oh membranza sì cara e fatal!
Arpa d'or dei fatidici vati,
perché muta dal salice pendi?
Le memorie nel petto raccendi,
ci favella del tempo che fu!
O simile di Solima ai fati
traggi un suono di crudo lamento,
o t'ispiri il Signore un concento
che ne infonda al patire virtù.
che ne infonda al patire virtù
che ne infonda al patire virtù
al patire virtù!.

En español

¡Ve, pensamiento, con alas doradas,
pósate en las praderas y en las cimas
donde exhala su suave fragancia
el dulce aire de la tierra natal!
¡Saluda las orillas del Jordán
y las destruidas torres de Sion!
¡Oh, mi patria, tan bella y perdida!
¡Oh recuerdo tan caro y fatal!
Arpa de oro de fatídicos vates,
¿por qué cuelgas muda del sauce?
Revive en nuestros pechos el recuerdo,
¡Que hable del tiempo que fue!
Al igual que el destino de Sólima
Canta un aire de crudo lamento
que te inspire el Señor un aliento,
que al padecer infunda virtud,
que al padecer infunda virtud,
que al padecer infunda virtud,
al padecer, la virtud!.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Envía tus comentarios