miércoles, 17 de septiembre de 2014

Los nombres de los hermanos Marx


La vida de los Marx Brothers fue increíble: de inmigrantes judíos con pocos recursos a estrellas de Hollywood, colmadas con el éxito y la riqueza.

En el libro Mi vida con Groucho. Un mito visto por su hijo, (trad. de Maricel Ford Aura, Madrid, Espasa, 2010), Arthur Marx habla de su padre y sus tíos. Sobre todo, presenta a Groucho como un padre de familia tierno y cariñoso, pero también revela sus manías de tacaño recalcitrante, de egoísta y neurótico y cuenta anécdotas impagables que solo alguien muy próximo podía conocer.

En la p. 31, narra como conocieron a un monologuista llamado Art Fisher, cuyo hobby era poner motes a las personas; así nacieron Groucho (gruñón), Harpo (porque tocaba el arpa), Chico (porque era exitoso con las jovencitas o chickens, pollitas) y Gummo (que siempre usaba zapatos de goma, lloviera o no). El otro hermano, Zeppo, era buen actor, pero no le gustaba actuar, así que prefirió dedicarse a la gestión del espectáculo, más que a la escena. Haciendo gala de "humor Marxista", decía que él no salía a escena por no avergonzar a sus hermanos, pues era el guapo de la familia.

En la p. 36, cuenta Arthur Marx cómo su padre se casó con su madre, Ruth Johnson. Cuando el juez hablaba de unir a la pareja en sagrado matrimonio, Groucho lo interrumpió y le dijo:

"-Será sagrado para usted, señor juez, yo tengo otras ideas al respecto".

Y cuando el juez le preguntó si tomaba a aquella mujer por esposa, Groucho respondió:

"-Si ya he llegado hasta aquí cómo no voy a seguir hasta el final".

En fin, ¿qué se puede esperar de alguien que puso en su epitafio:

"Perdone que no me levante"?

Genio y figura.

Según dice su hijo, p. 277, entre los efectos personales de su padre había una carta a él dirigida donde le decía que no quería que lo incinerasen, prefería que lo enterraran en Westwood Cemetery, al lado del cuerpo de Marilyn Monroe.

Y en la p. 182, cuenta Arthur Marx la más famosa de las anécdotas de su padre: a finales de los años 30, Groucho y la familia Marx se habían aficionado enormemente al tenis, así que se hizo socio del club de modo, el Beverly Hills Tennis Club, pero como ya era socio del Hillcrest Country Club, quiso darse de baja para no pagar dos clubes. La directiva no se lo puso fácil y le insistieron para que explicara por escrito el motivo de su baja. La carta que envió Groucho se ha convertido en una de sus obras más celebradas. Decía así:

"Estimada Junta: No quiero pertenecer a ningún club que me admita a mí como miembro.
Sinceramente,
Groucho Marx"


martes, 16 de septiembre de 2014

Caballos con historia


A lo largo de los tiempos, algunos caballos se han hecho muy famosos. Entre ellos, los siguientes:
  • Estrategos, que fue el caballo del general cartaginés que "juró odio eterno a los romanos" Aníbal.
  • Los centauros, seres mitológicos mitad hombres mitad caballo. Algunos de ellos tenían grandes cualidades, como el centauro Quirón, uno de los mejores médicos de la humanidad.
  •  Genitor, el caballo de Julio César.
  • El caballo de Troya, bueno, este no era de verdad, ya sabéis...
  • Pegaso, el caballo alado de la mitología clásica grecolatina.
  • El unicornio, caballo mágico con un cuerno que pueblo los cuentos infantiles.
  • Rocinante, el rocín de Don Quijote.
  • Mister Ed, the talking horse, caballo hablador de una serie de TV americana muy famosa.
  • La mula Francis, que también hablaba en otra serie de TV.
  • Furia, en inglés Black Beauty, un precioso caballo negro que vivía muchas aventuras con su dueño, un niño.
  • Silver o Plata, el caballo del Llanero Solitario.
  • Artax, el caballo de Bastian en La historia interminable, de Michael Ende.
  • Tornado, el caballo de El Zorro.
  • Jolly Jumper, el caballo de Lucky Luke.
  • Tiro Loco McGraw, caballo de dibujos animados, en inglés Quick Draw McGraw.
  • Sombragrís, caballo de Gandalf en la novela El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien.
  • Incitatus, en latín "impetuoso", el caballo de Calígula al que se dice que amaba tanto que hizo nombrar cónsul de Roma.
  • Imperioso, el caballo de Jesús Gil, polémico ex presidente del Atlético de Madrid ya difunto.
  • Babieca, el caballo del Cid.
  • Las cinco yeguas del profeta Mahoma: Kuhayla (que significa fuerza), Saqlaui (belleza) y Muniqui (rapidez). Las otras, Hamdani y Habdan, eran hijas de las dos primeras.
  • Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno.
  • Molinero, el caballo de Hernán Cortés.
  • Marengo, el caballo de Napoleón.
  • Orelia, caballo del desdichado rey visigodo don Rodrigo, con el que entró en batalla y perdió el reino, con lo cual comenzó la dominación árabe de la Península.
  • Clavileño el Alígero, caballo de madera en el que los duques hacen montar a don Quijote y Sancho para burlarse de ellos, diciéndoles que el artefacto podía volar.
  • Palomo, fue el caballo de Simón Bolívar, libertador de las repúblicas de Colombia, Panamá, Ecuador, Venezuela, Perú y Bolivia.
Y para terminar, una pregunta: ¿de qué color era el caballo blanco de Santiago?


miércoles, 10 de septiembre de 2014

"La importancia de llamarse Ernesto" (1895), de Oscar Wilde

Es una de las comedias más famosas e importantes del autor dublinés. Fue estrenada en Londres, el 14 de febrero de 1895, con un éxito absoluto. Pero tras el estreno comenzó la persecución contra el escritor, acusado de sodomía por el marqués de Queensbury.

La historia es, más o menos, la siguiente:

El marqués de Queensbury, el mismo que creó las reglas del boxeo moderno, furioso por las relaciones homosexuales de su hijo Lord Alfred Douglas, Bosie, con Wilde, dejó en el club que frecuentaba el escritor una tarjeta de visita en la que escribió:

“Para Oscar Wilde, que alardea de sodomita”,

seguida de un libelo en el que acusaba al escritor de “actos de gran indecencia con otros hombres”. 

La difamación pública enfadó a Wilde, quien inició un proceso contra el marqués. Pero este contrató a unos detectives que probaron las relaciones homosexuales de Wilde con prostitutos. El marqués fue absuelto y comenzó entonces el proceso contra Wilde, que fue arrestado, declarado culpable y condenado a dos años de trabajos forzados en Pentonville, luego transferido a la cárcel de Reading, cercana a Londres.

Aunque pudo escapar antes de ir a prisión, se dice que Wilde se quedó para evitar a su madre la vergüenza de tener un hijo prófugo.

De acuerdo con su mujer, Constance, cambió su apellido y el de sus hijos por Holland para evitarles la vergüenza de un patronímico caído en vergüenza.

En la cárcel escribió De profundis, una larga carta llena de reproches a su amigo Bosie, y Balada de la cárcel de Reading, que es uno de los poemarios más entrañables de Wilde.

Cuando cumplió su condena, se fue a París, donde vivió solo y pobre en el Hotel d'Alsace, hasta el momento de su muerte, olvidado y abandonado, excepto por unos pocos amigos que le fueron fieles hasta el final. Está enterrado en el cementerio de Père Lachaise.
               
Pero yendo al título de la comedia de Wilde, La importancia de llamarse Ernesto contiene uno de los juegos de palabras más ingeniosos y conocidos del inglés, ya que, en la lengua de Shakespeare el nombre “Ernesto” (Ernest) y el adjetivo “formal” (earnest) se pronuncian igual, así que The importance of being Earnest puede ser entendido por el oyente en cualquiera de los dos sentidos: es importante llamarse Ernesto o ser honesto.

Como este juego de palabras es intraducible en español, algunos traductores han optado por la traducción literal, como Juan Gómez de la Serna, quien titula La importancia de ser formal. En francés se ha intentado la misma solución: De l’importance d’être Constant, cambiando –claro está- el nombre del protagonista. Y lo mismo en italiano: La importanza di essere Franco, ya que “Franco”, además de un nombre, es el adjetivo que significa “sincero”.

Además, Wilde añadió como subtítulo de su obra “Comedia trivial para gente seria”. Y sin duda se trata de un texto lleno de humor, de réplicas y contrarréplicas, de diálogos chispeantes característicos del autor irlandés.

En fin, aunque el marqués de Queensbury ganó su venganza en los tribunales, Wilde ganó sin duda ante la posteridad y ante el público victoriano de su tiempo, pues el estreno fue un clamoroso éxito. Se dice que el marqués intentó entrar en el teatro ese día para sabotear la obra, pero no pudo hacerlo y tuvo que conformarse con enviar a Wilde no el acostumbrado ramo de flores, sino un manojo de hortalizas. El mismo manojo de tomatazos que, desde nuestro “aquí y ahora”, le enviamos nosotros a él por su cerril homofobia.

martes, 9 de septiembre de 2014

Bodas de sangre: Lorca visto por Carlos Saura

El director de cine oscense Carlos Saura hizo una versión memorable de Bodas de sangre, de García Lorca, protagonizada por los bailarines flamencos Antonio Gades y Cristina Hoyos. Aquí reproducimos la escena final, la de las navajas, cuando el Novio y Leonardo se matan en un duelo a navaja.

Sardónica y sarcástica

"Sardónica" y "sarcástica" son dos adjetivos femeninos que se utilizan para calificar a la risa.


En medicina se dice que una persona sufre risa sardónica cuando presenta una convulsión y contracción de los músculos de la cara que imita la risa. En sentido figurado, se aplica la expresión al que disimula con risa falsa otros sentimientos.

Para el Diccionario de Autoridades, la risa sardónica es una enfermedad que se origina de comer o beber la hierba sardonia, ranúnculo que perturba el sentido y retuerce los labios, causando un efecto parecido a la risa. De manera que la risa sardónica es algo así como una risa afectada, fingida, poco natural.

El adjetivo sardónico significa "procedente de Cerdeña", Sardinia en latín, isla mediterránea donde crece en abundancia la sardonia o Ranunculus sceleratus, que provoca convulsiones. Se dice que, entre los bárbaros sardos, los hijos llevaban a los padres muy viejos a los montes para sacrificarlos entre fiestas y grandes risas.

Por otro lado, la risa sardónica es uno de los primeros síntomas de que alguien ha contraído la enfermedad del tétanos.

Joker, el archienemigo de Batman, es un ejemplo muy popular de risa sardónica, que también puede ser llamada, aunque más raramente, risa sardesca o risa sardinia.

A la risa sarcástica la definía Voltaire como perfidum ridens, un reír pérfido, pues es una risa hecha con sarcasmo, es decir, con ironía cruel, con intención burlona, con maldad y crueldad. No es, por tanto, una risa sana, noble, para aportar felicidad, sino para manifestar la superioridad del burlón sobre el burlado.



La risa da mucho juego en español, pues tenemos expresiones como risa falsa, risa de conejo, morirse de risa, desternillarse de risa, para reventar de risa, mearse de risa, tomarse algo a risa, partirse de risa, sonrisa... Y es que sin duda somos un pueblo guasón.

En cuanto a la expresión desternillarse de risa, no hay que confundirla con el vulgarismo destornillarse de risa, pues cuando uno se ríe lo que se le aflojan son las ternillas, no los tornillos.

Sobre el poder de la risa, tenemos la famosa novela de Umberto Eco El nombre de la rosa, en la cual el malvado bibliotecario ciego, el monje asesino, ha hecho desaparecer el tratado de Aristóteles Sobre la risa, que sabemos que escribió, pero no ha llegado a nosotros. ¿Por qué? Porque según el monje, cuando la persona es capaz de reírse de lo sagrado, de los símbolos del poder humano y divino, entonces se vuelve desobediente. Y eso no puede ser.

Así que, ya veis, tras la acción de reír hay algo mucho más trascendente de lo que parece. Quien se ríe es que ve las cosas de otra manera, incluso las más serias. Y si no se le frena... ¡Caos, revolución, subversión!

Hala, a reír todo el mundo, que es "mu" sano y "mu" necesario.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Jitanjáforas


Los autores del 27 eran muy amigos de las técnicas vanguardistas: el anaglifo, el cadáver exquisito  (de los que ya hemos hablado), las jitanjáforas...

De estas últimas vamos a hablar aquí. ¿Qué es una jitanjáfora? Esto dice la Wikipedia:

Se denomina jitanjáfora a un enunciado lingüístico constituido por palabras o expresiones que en su mayor parte son inventadas y carecen de significado en sí mismas. En una obra literaria, su función poética radica en sus valores fónicos, que pueden cobrar sentido en relación con el texto en su conjunto.
El término fue acuñado por Alfonso Reyes en un artículo de 1929. Reyes explica que tomó la palabra de un poema del poeta cubano Mariano Brull, donde este juega con los sonidos, inventando palabras sin significado. Una de ellas es jitanjáfora, como se aprecia a continuación:
Filiflama alabe cundre
ala olalúnea alífera
alveolea jitanjáfora
liris salumba salífera.
Mariano Brull, Leyenda
(...)
La jitanjáfora fue cultivada por algunos artistas de vanguardia, especialmente por los dadaístas. Miguel Ángel Asturias destacó en el uso de la misma, especialmente en su obra El señor Presidente, así como Gonzalo Torrente Ballester en La saga/fuga de J. B. y Alejandra Pizarnik en la extravagante La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa.



Victorias pírricas

Una victoria pírrica es aquella que se consigue con mucho esfuerzo y con un coste tan elevado en número de bajas que, al final, puede iniciar el camino de la derrota. La victoria pírrica tiene, pues, que ver con otra expresión muy utilizada hoy por los medios de comunicación: "morir de éxito", utilizada para indicar que algo que en principio es muy positivo, a la larga puede generar importantes complicaciones. Por ejemplo, si pensamos en la crisis actual, el éxito a la corta de la burbuja inmobiliaria trajo andando el tiempo...

El el adjetivo "pírrico" proviene de Pirro, rey de Epiro entre 307 y 302 a.C., quien consiguió una victoria tan sangrienta sobre los romanos, con pérdidas de tantos de sus propios soldados, que exclamó:

"Otra victoria como esta y volveré solo a casa".

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Lorca, la "Resi" y el anaglifo


En los años 20 la cultura en España era más bien triste, a excepción de pequeños núcleos innovadores, como la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde vivieron Lorca, Dalí, Buñuel, Pepín Bello, y por donde pasaron todos los del 27, científicos como Severo Ochoa, filósofos como Laín Entralgo...

Allí, en aquella Oxford española, como fue llamada la "Resi", los jóvenes creadores hispánicos vivían en un ambiente vanguardista magnífico. Uno de los caprichos vanguardistas de aquellos jóvenes era el anaglifo, artístico, humorístico y lúdico. El anaglifo tiene carácter banal (de corte dadaísta) y aire de juego. La palabra viene del griego ἀνάγλυφος (anáglyfos) ("tallado en relieve"), y se usa en arte para designar los vasos tallados en relieve y en cine para referirse tanto a las imágenes 3D como a las "gafas anaglifo" necesarias para ver dichas imágenes.

El anaglifo literario, inventado por el oscense Pepín Bello, compañero en la "Resi" de Lorca, Dalí y Buñuel, era una pequeña composición, de cuatro versos, idénticos los dos primeros. El tercero siempre debía ser “la gallina” y, finalmente, concluía con un término que, por su radical diferencia  con el resto de versos, causaría un efecto humorístico. Veamos varios ejemplos:

El búho,
El búho,
La gallina
Y el Pancreátor.


El barco,
el barco,
la gallina
y el zapato.

El té,
El té,
La gallina
Y el Teotocópuli.

Federico García Lorca inventó una variante, el anaglifo barroco, donde en lugar de rematar el poema con un sustantivo, se añade una oración completa que rompa la coherencia de los versos anteriores:

Guillermo de Torre,
Guillermo de Torre,
La gallina
Y por ahí debe andar algún enjambre.

Estas composiciones sencillas, poco elaboradas, rupturistas con la seriedad tradicional de la literatura, respondían perfectamente al afán vanguardista de aquellos momentos. Esta técnica de ruptura de la coherencia y de extrañamiento textual, propia del collage surrealista, era recomendada por Ramón Gómez de la Serna, quien proponía hacer disociaciones y asociaciones inusitadas e insólitas. Serna fue unmaestro para aquellos jóvenes de la generación del 27, conectados con el varguardismo europeo, con la escritura automática que el surrealista André Breton recomendaba a sus epígonos, seguidores del Dadá, del simbolismo y el parnasianismo, amigos del ultraísmo y el creacionismo...

A Pepín Bello le debemos también la expresión de "los putrefactos", con la que los jóvenes de la "Resi" se referían a los partidarios de la tradición en Arte. Según Pepín, "toda forma carnosa repugnantemente muerta" era putrefacta.

Otro día hablaremos de jitanjáforas y cadáveres exquisitos, otras de las técnicas que usaban los del 27.

jueves, 28 de agosto de 2014

Amancio Prada canta a Lorca

Amancio Prada, cantautor berciano (de El Bierzo, León), ha cantado a Jorge Manrique, Rosalía, san Juan de la Cruz y también, cómo no, a Lorca.

He aquí algunos de los vídeos:




El amor duerme en el pecho del poeta

Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
¡Oye mi sangre rota en los violines!
¡Mira que nos acechan todavía!

(de los "Sonetos del amor oscuro")

"Canción del jinete", de Lorca

Lorca ha inspirado a cineastas, actores, directores, músicos, poetas, cantantes... Paco Ibáñez hizo una mítica versión de "Canción del jinete", de Lorca, y de otros muchos poemas más del poeta de Granada.

En la luna negra 
de los bandoleros, 
cantan las espuelas. 

Caballito negro. 
¿Dónde llevas tu jinete muerto? 

...Las duras espuelas 
del bandido inmóvil 
que perdió las riendas. 

Caballito frío. 
¡Qué perfume de flor de cuchillo! 

En la luna negra, 
sangraba el costado 
de Sierra Morena. 

Caballito negro. 
¿Dónde llevas tu jinete muerto? 

La noche espolea 
sus negros ijares 
clavándose estrellas. 

Caballito frío. 
¡Qué perfume de flor de cuchillo! 

En la luna negra, 
¡un grito! y el cuerno 
largo de la hoguera. 

Caballito negro. 
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

"Llanto por Ignacio Sánchez Mejías", de Lorca

Esta elegía es posiblemente el mejor poema de Lorca, un llanto de dolor por la muerte de su amigo el torero-escritor Ignacio Sánchez Mejías. En este vídeo de la película Muerte en Granada, el actor cubano-estadounidense Andy García recita magistralmente el poema en el papel de García Lorca:



El poema de Lorca es una de las mejores elegías de la literatura hispánica. El poeta repite obsesivamente la hora de la muerte de su amigo y mecenas, Mejías. La elegía consta de varias partes. Esta primera se titula "La cogida y la muerte".

LA COGIDA Y LA MUERTE
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en Punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

Después hay otra parte muy famosa, donde el poeta se niega a ver la sangre derramada de su amigo:

LA SANGRE DERRAMADA
¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡¡Yo no quiero verla!!

En la tercera parte, "Cuerpo presente", el poeta se centra en el cadáver del amigo. Y en la última parte, "Alma ausente", el poeta dice que tardará mucho en haber otro andaluz igual en grandeza al difunto:

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.
Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra, como
todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

"Pequeño vals vienés", de Federico García Lorca

Este poema de Lorca inspiró una de las canciones más universales de Leonard Cohen, "Take this waltz":

Letra original de Lorca

En Viena hay diez muchachas, 
un hombro donde solloza la muerte 
y un bosque de palomas disecadas. 
Hay un fragmento de la mañana 
en el museo de la escarcha. 
Hay un salón con mil ventanas. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals con la boca cerrada. 

Este vals, este vals, este vals, 
de sí, de muerte y de coñac 
que moja su cola en el mar. 

Te quiero, te quiero, te quiero, 
con la butaca y el libro muerto, 
por el melancólico pasillo, 
en el oscuro desván del lirio, 
en nuestra cama de la luna 
y en la danza que sueña la tortuga. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals de quebrada cintura. 

En Viena hay cuatro espejos 
donde juegan tu boca y los ecos. 
Hay una muerte para piano 
que pinta de azul a los muchachos. 
Hay mendigos por los tejados. 
Hay frescas guirnaldas de llanto. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals que se muere en mis brazos. 

Porque te quiero, te quiero, amor mío, 
en el desván donde juegan los niños, 
soñando viejas luces de Hungría 
por los rumores de la tarde tibia, 
viendo ovejas y lirios de nieve 
por el silencio oscuro de tu frente. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals del "Te quiero siempre". 

En Viena bailaré contigo 
con un disfraz que tenga 
cabeza de río. 
¡Mira qué orilla tengo de jacintos! 
Dejaré mi boca entre tus piernas, 
mi alma en fotografías y azucenas, 
y en las ondas oscuras de tu andar 
quiero, amor mío, amor mío, dejar, 
violín y sepulcro, las cintas del vals.



Letra en inglés, cantada por Leonard Cohen:

Now in Vienna there are ten pretty women
There's a shoulder where Death comes to cry
There's a lobby with nine hundred windows
There's a tree where the doves go to die
There's a piece that was torn from the morning,
And it hangs in the Gallery of Frost

Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws
I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lilly,
In some hallway where love's never been
On a bed where the moon has been sweating,
In a cry filled with footsteps and sand

Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea

There's a concert hall in Vienna
Where your mouth had a thousand reviews
There's a bar where the boys have stopped talking
They've been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?

Take this waltz, take this waltz
Take this waltz, it's been dying for years

There's an attic where children are playing,
Where I've got to lie down with you soon,
In a dream of Hungarian lanterns,
In the mist of some sweet afternoon
And I'll see what you've chained to your sorrow,
All your sheep and your lillies of snow

Take this waltz, take this waltz
With its "I'll never forget you, you know!"

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea

And I'll dance with you in Vienna
I'll be wearing a river's disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And I'll bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And I'll yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And you'll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
O my love, o my love
Take this waltz, take this waltz
It's yours now. It's all that there is


De esta canción hizo su versión en español Ana Belén:

"Son de negros en Cuba", de Lorca

Ana Belén, en su gira Lorquiana, puso música a varios poemas de Lorca. Aquí ofrecemos "Son de negros en Cuba", con magníficos ritmos caribeños:

Cuando llegue la luna llena 
iré a Santiago de Cuba, 
iré a Santiago, 
en un coche de agua negra. 
Iré a Santiago. 
Cantarán los techos de palmera. 
Iré a Santiago. 
Cuando la palma quiere ser cigüeña, 
iré a Santiago. 
Y cuando quiere ser medusa el plátano, 
iré a Santiago. 
Iré a Santiago 
con la rubia cabeza de Fonseca. 
Iré a Santiago. 
Y con la rosa de Romeo y Julieta 
iré a Santiago. 
¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas! 
Iré a Santiago. 
¡Oh cintura caliente y gota de madera! 
Iré a Santiago. 
¡Arpa de troncos vivos, caimán, flor de tabaco! 
Iré a Santiago. 
Siempre he dicho que yo iría a Santiago 
en un coche de agua negra. 
Iré a Santiago. 
Brisa y alcohol en las ruedas, 
iré a Santiago. 
Mi coral en la tiniebla, 
iré a Santiago. 
El mar ahogado en la arena, 
iré a Santiago, 
calor blanco, fruta muerta, 
iré a Santiago. 
¡Oh bovino frescor de calaveras! 
¡Oh Cuba! ¡Oh curva de suspiro y barro! 
Iré a Santiago.



"Herido de amor", de Lorca

Ofrecemos aquí la famosa interpretación de "Herido de amor", de Lorca (1898-1936), realizada por Ana Belén. La música es de Joan Manuel Serrat.
Amor, amor
que está herido.
Herido de amor huido;
herido,
muerto de amor.
Decid a todos que ha sido
el ruiseñor.
Bisturí de cuatro filos,
garganta rota y olvido.
Cógeme la mano, amor,
que vengo muy mal herido,
herido de amor huido, 
¡herido! 
¡muerto de amor !
La letra recuerda a los poemas místicos de san Juan de la Cruz, pero aquí se trata de un amor humano, no divino. Y de un amor "oscuro", inconfensable, reprimido.

Lorca intercala este poema en su farsa Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, inspirada en la vieja historia del viejo casado con la bella, quien le es infiel con un amante joven. Perlimplín, viejo solterón que decide finalmente casarse, queda traspasado por la belleza de Belisa y dice estos versos preciosos de aliento místico sacroprofano (a lo Valle-Inclán, reconocido maestro de Lorca). La farsa es a la vez poética y grotesca, cuasi esperpéntica. Tiene un delicado equilibrio entre cultura literaria y comicidad de títeres, es una pantomima lírica, irónica a la vez que estética. Hay candor y lascivia, altura creativa y juego circense. En fin, una delicia.

    También utiliza algunos versos del poema en otra obra suya, La niña que riega la albahaca.


A continuación, la misma canción cantada por Joan Manuel Serrat:

miércoles, 20 de agosto de 2014

El cura de Alcañiz y el cura de Alcañices

Hay dichos, historias, que se hacen populares, como el ratón de campo y el mur de ciudad, que ya aparece en el Arcipreste de Hita y que ha dado pie incluso a historias de dibujos animados del mismísimo Walt Disney.

Hoy traemos aquí un dicho popular, donde aparece una ciudad aragonesa, Alcañiz, y otra ciudad zamorana, Alcañices, y cuyo motor es la rima. Y dice así (seguro que algunos la habréis oído muchas veces):


El cura de Alcañiz,
a las narices
llamaba la nariz,
y el cura de Alcañices,
a la nariz
llamaba las narices.
Y vivían felices,
el cura de Alcañiz
y el de Alcañices.

La forma del dicho me recuerda las del Limerick, que es un juego de palabras de tres versos, el último de los cuales funciona como conclusión.

Que este es un dicho popular lo demuestra, por ejemplo, que aparece en una novela del escritor vallisoletano Miguel Delibes titulada Mi idolatrado hijo Sisí (1953), donde se registra una variante:

"Cantaba suavemente, cálidamente, Paulina:
El cura de Alcañices
a la nariz llamaba las narices.
Y el cura de Alcañiz
llamaba a las narices la nariz" (Libro primero, cap. II)

En otros juegos de palabras, lo importante es evitar una palabrota, pero al mismo tiempo evocarla en la mente de quien escucha, por ejemplo:

"El cojo de los cojines
ponía los cojines en los cajones
y el cojo de los cajones
ponía los cajones sobre los cojines".

¡Ay, señor, si es que somos como niños!