lunes, 4 de junio de 2018

"¡Qué difícil es hablar el español!"

¡Qué difícil es hablar el español!, de Juan Andrés y Nicolás Ospina, es una canción que se ha hecho viral en Youtube y que explica los distintos acentos hispánicos en diferentes países hispanoamericanos. Además, viene muy bien para explicar qué es la función metalingüística del lenguaje, es decir, el uso de la lengua para hablar de la propia lengua.



Yo viajé por distintos países,
conocí las más lindas mujeres,
yo probé deliciosa comida,
yo bailé ritmos muy diferentes.

Desde México, fui a Patagonia
y en España unos años viví.
Me esforcé por hablar el idioma,
pero yo nunca lo conseguí.

¡Qué difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición!
¡Qué difícil entender el español!,
Si lo aprendes, no te muevas de región.
¡Qué difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición!
¡Qué difícil entender el español!
Yo ya me doy por vencido, para mi país me voy.

Yo estudiaba castellano cuando hacía secundaria,
de excursión, de promociones, fuimos a las Islas Canarias.
En el viaje comprendí que de español no sabía nada
y decidí estudiar filología hispana en Salamanca.
Terminada la carrera, yo viajé a Ciudad de México.
Sentía que necesitaba enriquecer mi léxico.
Muy pronto vi que con el español tenía una traba
y decidí estudiar otros tres años en Guadalajara,
cuatro meses en Bolivia, un posgrado en Costa Rica
y unos cursos de lectura con un profesor de Cuba.
Tanto estudio y tanto esfuerzo y, al final, tú ya lo ves,
este idioma no se entiende ni al derecho ni al revés.

¡Qué difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición!
¡Qué difícil entender el español!
Yo ya me doy por vencido, para mi país me voy.

En Venezuela, compré con mi plata una camisa de pana
Y mis amigos me decían: "Ese es mi pana, ese es mi pana".
Y en Colombia, el "porro" es un ritmo alegre que se canta,
pero todos me miran mal cuando yo digo que me encanta.
Los chilenos dicen cuando hay algo lejos que "está la chucha".
En Colombia, el mal olor de las axilas es la "chucha".
Mientras tanto, en Uruguay, a ese olor le dicen "chivo".
El diccionario define al "chivo" como una cabra con barbuchas.

Y cambiando una vocal, la palabra queda: "chucho".
Y "chucho" es un perrito en Salvador y Guatemala.
Y en Honduras, es "tacaño".
Y a Jesús le dicen "Chucho".
¡Con tantas definiciones como se usa esa p*** palabra!
"Chucho" es "frío" en Argentina, "chucho" en Chile es una "cárcel",
"Chucho" en México si hay alguien con el don de ser muy hábil.

El chucho de Chucho es un chucho ladrando
y por chucho al Chucho lo echaron a chucho.
El chucho era frío lo agarró Chucho,
que Chucho decía: “Extraño a mi chucho”.

¡Qué difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición!
¡Qué difícil entender el español!
Yo ya me doy por vencido, para mi país me voy.

Comencé por aprender los nombres de los alimentos,
pero "frijol" es "poroto" y "habichuela" al mismo tiempo.
Y aunque estaba confundido con lo que comía en la mesa
de algo yo estaba seguro: que un "sorvero" es una fresa.
¡Y qué sorpresa cuando en México a mí me dijeron “fresa”
por tener ropa de Armani y pedir un buen vino en la mesa!

Con la misma ropa, me dijeron "cheto" en Argentina.
"Cheto" es "fresa", yo pensé, y pregunté en el mercado en la esquina
“¿Aquí están buenas las chetas?”
Y la cajera se enojó, "¡Ándate a la re puuuu... que te re mil parió!"
Y "fresa" es "parse", me dijo un colombiano,
mientras vio que yo, mareado, me sentaba en una silla.
“Hermanito, no sea bruto y apúntese en la mano".
En Buenos Aires, a la fresa le dicen "frutilla".
Ya yo me cansé de pasar por idiota,
digo lo que a mí me enseñan
y nadie entiende ni jota
y si ni jota no se entiende,
pues pregunte en Bogotá.

Yo me rindo, me abro, me voy pa Canadá.
Un pastel es un "ponqué",
y un "ponqué" es una "torta",
y una "torta", el puñetazo
que me dio una española en la boca.

Ella se veía muy linda caminando por la playa.
Yo quería decirle algún piropo para conquistarla.
Me acerqué y le dije lo primero que se me ocurrió.
Se volteó, me gritó, me escupió y me cacheteó.
“Capullo”, yo le dije, porque estaba muy bonita.
Y si "capullo" es un insulto,
¿quién me explica la maldita cancioncita?

“Lindo capullo de alelí, si tú supieras mi dolor,
correspondieras a mi amor y calmaras mi sufrí, fri",
frimiento es lo que yo tengo.
Y por más que yo lo intento, yo a ti nunca te comprendo.
Ya no sé qué hay que hacer para hacerte entender
que la plata de mis clases no quisieron devolver.

¡Qué difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición!
¡Qué difícil entender el español!
Yo ya me doy por vencido, para mi planeta me voy.

En España, el líquido que suelta la carne la gente le dice "jugo"
Por otro lado, en España, el "jugo de frutas" la gente le dice "sumo"
Me dijeron también que el "sumo" pontífice manda en la religión.
Y yo siempre creí que un "sumo" era un gordo en tanga peleando en Japón.
Conocí a una andaluza, se llamaba Concepción.
Su marido le decía: "Concha de mi corazón".
“Vámonos para Argentina”, le dije en una ocasión.
“Yo lo siento, pero si me dices Concha, creo que mejor allá no voy”.
“Pero, Concha, ¿qué te pasa? Si es un muy lindo país,
Hay incluso el que compara Buenos Aires con París.

De mi apodo, ya se burlan de la forma más mugrienta.
Siempre hay cada pervertido que, de paso, se calienta.

Y con tantos anglicismos, todo es más complicado
Si traduces textualmente, no tiene significado:
“I will call you back”, te diría cualquier gringo,
"Te llamo patrá", te dicen en Puerto Rico.

"Ojos" es “eyes” (ice) y "eyes" es "hielo" (yellow)
yellow”, el color de la yema del huevo.
"Oso" es “bear” (ver) y "ver" es “see” (),
sí es la nota que en inglés es “B" (bee / be)
y, aparte, "bee" es una abeja y también es "ser(sir).
Y “sir Maikel” le decía a mi profe de inglés.

Y el que cuida tu edificio es un "guachimán".
Y con los chicos de tu barrio sales a "hanguear".
Y la rotonda es un "rombo".
Y te vistes con "overol".

¿Por qué tiene que ser tan difícil
saber cómo demonios hablar español?

No es que no quiera, perdí la paciencia,
la ciencia de este idioma no me entra en la conciencia.
Yo creía que cargando un diccionario en mi mochila
y anotando en un diario todas la palabras que durante el día aprendería
y leyendo, viajando, charlando, estudiando
y haciendo amigos en cada esquina
y probando todo tipo de comidas
y comprando enciclopedia de antología,
yo pensé que aprendería y con fe lo lograría.
Mis esfuerzos fueron en vano,
Yo creía que hablaría el castellano,
pero ya no, no, no…

¡Qué difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición!

(En Chile "polla" es una puesta colectiva.
En cambio, en España es el "pene".
Alguna gente en México al "pene" le dice "pitillo",
y "pitillo", en España, es un "cigarrillo".
Y en Venezuela, un "cilindro de plástico para tomar bebidas".
El mismo "cilindro" en Bolivia se conoce como "pajita",
pero "pajita", en algunos países, significa "masturbacioncita".
Y "masturbación", en México, puede decirse "chaqueta",
que, a la vez, es una especie de "abrigo" en Colombia,
país en que, a propósito, una "gorra con visera" es una "cachucha",
cuando "cachucha", en Argentina, es una "vagina".
Pero allá a la vagina también le dicen "concha",
y "conchudo", en Colombia, es alguien descarado o alguien fresco.
Y un "fresco", en Colombia, es un "irrespetuoso".

Y YA ESTOY MAMADO.

Pero "mamado"..., ¿de qué?
¿"Mamado" de "borracho"?
¿"Mamado" de "chupeteado"?
¿"Mamado" de "harto"?"

It's exhauting

Yo ya me doy por vencido, para mi país me voy.